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Archive for 29 octubre 2007

 
 
Uno de los más grandes regalos que podemos dar es el  de un corazón
abierto, amoroso. Y asirnos a los sentimientos negativos que nos
causaron nuestras relaciones del pasado es una barrera para ese
regalo.
La mayoría de nosotras tenemos relaciones que han  terminado. Cuando
examinamos dichas relaciones, necesitamos borrar el pizarrón
emocional.
¿Nos estamos asiendo a la ira o a los resentimientos?
¿Nos sentimos víctimas todavía?
 ¿Seguimos viviendo con las creencias
autoderrotistas vinculadas con esas relaciones: No se puede confiar
en los hombres… Los jefes utilizan a la gente… No existe una
buena relación?
Aleja todo lo que hoy pueda estar bloqueando tus relaciones. Podemos
saber, con gran certeza, que los viejos sentimientos y las creencias
autoderrotistas nos impedirán  dar y recibir el amor que deseamos.
Podemos borrar el pizarrón del pasado. Este proceso comienza con la
toma de conciencia, con la honestidad, con una actitud abierta. El
proceso está completo cuando alcanzamos un estado de aceptación y de
paz hacia nuestro pasado.
"Hoy comenzaré el proceso de alejar todos los sentimientos y
creencias autoderrotistas vinculados a relaciones pasadas. Borraré
mi pizarrón para poder estar libre para amar y ser amada
."

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Adios a la mala Suerte

 
 
 

Cuando algo no marcha como esperabas, ¿cómo reaccionas? ¿Te angustias, te quejas y te deprimes sintiendo lástima por ti misma? ¿Empeoras la situación más aún quedándote paralizada, inmóvil?

Una experiencia negativa no es motivo suficiente para justificar una actitud negativa. De hecho, una experiencia negativa indicaría que lo que uno debe hacer es, justamente y más que nunca, mantener una actitud positiva. Si has caído, lo que debes hacer es levantarte. Revolcarte en tu mala suerte carece absolutamente de sentido.

¿Has tenido un mal día? ¿Ha sido un mal mes? Sonríe. Está superado y terminado. Avanza. El futuro no tiene por qué ser igual al pasado, a menos que tú así lo permitas. ¿Has puesto lo mejor de ti, y has fracasado? Sonríe. Eso es historia. Eleva la vista. Mira adelante. Proponte una meta más apremiante aún y empieza a moverte en dirección a ella.

El hecho de que hayas tenido mala suerte no implica que ésta vaya a tomar el control de tu vida. Déjala atrás. Trasciéndela. Elévate por encima de ella y avanza rápidamente con la mayor confianza de la que seas capaz.

Ralph Martson

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En sus construcciones teóricas Freud, a veces, nos asombra por su perspicacia, cuando penetra con sagacidad extraordinaria, el pensamiento del niño.

De acuerdo a la teoría del psicoanálisis, durante su desarrollo, ya cerca de los seis años, el ser humano comprende que vive en un mundo difícil. Que vive en un ámbito desalmado, donde los adultos mienten y castigan, donde los hermanos son celosos, y una miríada de otras cosas negativas que sería innecesario aquí enumerar con profusión y detalle — Lo que aprende bien el niño, es que crecer es labor ardua y penosa.

Todas las experiencias susodichas son comunes a niños que viven en hogares supuestamente estables, con padres "normales" y en condiciones saludables. Donde un desarrollo sin obstáculos es asunto garantizado.

Pero el niño de inteligencia normal nunca está satisfecho con el status quo que caracteriza el entorno que su hogar le provee.

Por medio de sus observaciones aprende a anhelar no ser tan dependiente en otros, porque muchas promesas se rompen. "Te voy a dar una computadora para las pascuas", dice el papá, al niño de cinco años, lo que se convierte en "espera a que cumplas los diez años…". "Contesta el teléfono y dile que no estoy…", dice la mamá al servicio. La misma mamá que castiga si alguien osa mentirle.

"Cuando yo tenía tu edad, mis notas eran las mejores", alguien dice, solo para saber por cortesía de una abuela pícara que quien pretende haber sido buen estudiante, siempre se quemaba.

Pero, querer ser independiente no es lo mismo a poder serlo. Siendo inteligente, el niño comprende que el mundo en derredor es un lugar peligroso, especialmente para quien escasamente cumple los siete años. Así, que su mente le asiste por la primera vez en su vida en la tarea de reducir sus angustias.

¿Qué es lo que aprende? Aprende el poder derivado del uso de la fantasía.

En sus juegos, ensayos del futuro como adulto. Él se siente exaltado, rico y poderoso. Aterriza (o sería, aluniza) en la luna, pilotea los aviones más veloces y hace los descubrimientos más notables. Ella se siente bella. Es una verdadera beldad, casada con un príncipe y dueña y señora de muchos palacios — ahora se sienten bien, hasta que una voz de timbre severo interrumpe sus pensamientos recordándoles que "es hora de apagar la televisión, cepillarse los dientes y, ¡a la cama!". "Pero, mamá, son solamente las ocho y estamos de vacaciones…" observación que solo produce otra ráfaga de palabras en tono duro: "no me respondas… "

El romance familiar

Freud postula que este fenómeno de aparición generalmente transitoria se utiliza eficazmente por el niño para adaptarse a la desilusión de que sus padres no son omnipotentes o semidioses. Pero, en casos, cuando esta actividad viaja muy lejos y se convierte en idea fija, entonces se conoce como la Delusión de Mignon.

Para remediar por la imperfección, en sus padres percibidos; en el "romance", el niño imagina ser un huésped en el hogar donde vive, y desde donde un día, sus nobles progenitores vendrán a procurarlo para llevarlo con ellos al reino imaginario del cual es heredero.

Esto, por supuesto, puede causar sentimientos de culpa en muchos niños, cuyo desarrollo moral es rígido y cuyas conciencias son punitivas.

No muy distante en la producción de esta fantasía se encuentran las de rescate.

Las fantasías de rescate, consisten en un ansia de ser excepcionalmente importante para quienes, de alguna manera nos inciden, cuando soñamos haberles redimido por medio de nuestra intervención heroica.

Aplicación clínica la encontraremos en el caso de Rubén

Cuando Rubén nació sus padres no vivían juntos. El papá abandonó la mamá por otra mujer y la mamá salió del país en búsqueda de predios más fértiles. A sus abuelos paternos les tocó criarlo.

Rubén era un niño difícil desde el principio, porque la edad de sus abuelos (en sus sesentas) les impedía la flexibilidad requerida para ser padres apropiados

Como estudiante se distinguió por ser rebelde, destructivo y mordaz. Mentía, mojaba la cama y cogía lo ajeno sin resquemores. Los animales del vecindario temían cuando se agachaba, porque el significado del gesto era usualmente una certera piedra, lanzada en la dirección del perro o gato más cercano.

Abuelito murió cuando Rubén frisaba en los once años. La abuela, en el velorio, acusaba a Rubén por la muerte del esposo, por ser "tan malo y desagradecido".

Siendo heredero de una fortuna considerable, en cierto modo, sus fantasías del romance familiar se cumplirían… Pero a un precio muy elevado desde el punto de vista emocional.

Como nadie lo quería cuidar, permanecería interno durante el año escolar en un colegio de monjes en los Estados Unidos y los veranos los pasaba en campamentos europeos.

Hasta que se graduara del bachillerato mantuvo notas excepcionales, pronunciando el discurso de despedida de su clase.

Ingresó en una universidad dominicana para estudiar el derecho y para unirse a la firma de unos familiares distantes quienes detectaron la promesa intelectual del joven transformado.

Conoció a Virginia el primer día de clases. Le recordaba a alguien — no sabía a quién, pero la encontró irresistible. Se hicieron novios y eran felices.

Entropía… Una carta llegó a Rubén, cuando Virginia estaba en el interior de vacaciones en el latifundio paterno — desde donde la enviara. Decía:

Adorado Rubén de mi alma:

Lo nuestro tiene que terminar. Mi papá me dijo que eres hijo ilegítimo y que eso va en contra de su religión.

Lloré mucho y le imploré que te conociera.

Me dijo que de nada valía, que yo tenía que escoger entre que él se muera de la alta presión, si sigo contigo, o que haga lo debido por mis hermanos.

Adiós amor de mi vida. Siempre te recordaré,

Vini

No pudiendo tolerar la cercanía de la amada que tanto lo hiriese, Rubén cambió carreras y se graduó de médico. Se hizo cardiólogo, especialista en la hipertensión.

Nos conocimos cuando, en medio del tratamiento de su hija adolescente, pidió una consulta personal. Me confió que quería divorciarse de su esposa para casarse con una de sus secretarias. Mujer a quien conociera cuando tratara exitosamente al papá que casi muriera de hipertensión maligna. La consulta la deseaba porque se sentía confuso y no quería añadir más problemas a los que su hija sufría.

La terapia de Rubén

La persona que Virginia, a Rubén, vagamente recordara, era su mamá, como apareciera en sus sueños. La secretaria por su parte, se parecía mucho a Virginia y el drama de la enfermedad del papá producía el escenario para revivir el drama de sus fantasías de rescate.

"Entonces, si yo me caso con esta mujer, le salvo la vida al papá y así resuelvo lo de Virginia, le habré salvado la vida al papá que sustituye por el de ella…" Musitaba el doctor. "Pero ganando el cariño de esta otra persona no habré logrado nada, porque a quien yo quiero sanar de verdad es al papá de Virginia — que dicho sea de paso, me enteré que nunca tuvo hipertensión arterial — que dijo un embuste para que ella me dejara".

Describió que su vida como médico era una empresa de gestionas dignas del Quijote, donde siempre terminaría salvando los padres de mujeres jóvenes, a las que imaginaba "duras e indiferentes" — "eso me pasó con mi esposa, a quien no he aprendido a querer porque el recuerdo del papá de ella — quien terminó muriendo de un ataque al corazón, bajo mi cuidado, aun me angustia".

La repetición compulsiva fue un síntoma que Freud describiera como método de reducir la ansiedad neurótica que algunos de sus pacientes favorecieran.

Aquí se describe, de acuerdo a uno de nuestros colegas:

"Existe una tensión en el principio del placer Freudiano que sólo logra ser una tendencia, una aproximación al placer originario que sin embargo nunca se cumplirá.

"Esta tendencia se repite compulsivamente en la búsqueda de aquello que sólo logrará consumarse como goce.

"Entonces, antes del riesgo acusativo de represión al que pudiéramos vernos tentados, entendamos mejor, repetición.

"Repetición y búsqueda, anhelo y mirada indiscreta, humedad y voyerismo a la caza de la experiencia placentera".

En otras palabras, procuramos — como en los sueños — transportarnos en fantasía repetitiva, a los lugares donde el placer se encontraba y la ansiedad se disipaba.

En ese círculo vicioso, Rubén se encontraba atascado…

En resumen

En nuestros síntomas, a veces repetimos compulsivamente comportamientos del pasado, para que reviviendo el drama, logremos mejorar o cambiar su desenlace — cometido éste que, por ser neurótico, al final nunca lograremos. 

Ahora entraremos en otra área de naturaleza cercana a la ponencia anterior.

El desplazo y el autoestima

Dr. Félix E. F. Larocca

"No son los celos", dice la persona herida, "es el sentimiento de haber sido desplazada o de ser sustituida por alguien más, eso es lo que duele"…

No son los celos, eso ya está claro. No es el deseo de estar con quien hace mucho hemos partido, es algo más profundo, y no sabemos lo qué es.

Les sucede a las personas divorciadas cuando oyen que el ex se mudó en un hogar lujoso con la nueva esposa, o cuando va de viaje con otra mujer. Es curioso, ya que no debe de importarnos, porque no sólo es que él está casado nuevamente, pero que nosotros también tenemos otra vida y aun otro compañero.

Cuando encontramos a otra persona ocupando el lugar que, antes del rompimiento fuera nuestro, sentimos rabia.

Sentimos rabia, y nos molestamos porque no queremos sentirla.

Lo peor de todo esto, es la sensación de humillación y resentimiento con que todo nos deja. Por supuesto, también es la cólera de haber sido "yo", quien quedara colgada. No sería lo mismo, si, en lugar de ser yo, fuese la otra persona la que quedara guindada.

Los sentimientos básicos

Cuando las emociones penetran nuestras defensas y nos hacen sentir vulnerables, el origen de esa reacción es remoto — busquémoslo en los años tempranos de nuestra vida, y ahí lo encontraremos.

Nosotros nacimos indefensos y dependientes del amor de nuestros padres. La presencia de una madre feliz consigo misma, solícita y cariñosa fue esencial para nuestro desarrollo emocional. Sin ella y sin sus cuidados, nuestros cerebros se hubieran atrofiado. Fue la confluencia de nuestros instintos obrando en sintonía y al unísono con los de nuestra madre lo que nos hizo medrar. Por su parte, para que ella, como madre, pudiera ser apta, necesitaba biológica y socialmente de la presencia y el soporte de un marido o pareja. Persona que, aunque al principio nos pareciera remota, al transcurrir el tiempo nos llenó de curiosidad y de deseos de conocer mejor. 

Como el individuo tan dependiente e indefenso que cuando niños éramos, debíamos de fantasear que el amor de nuestra madre no sólo era exclusivamente nuestro sino que sin nuestra presencia ella no podría aun existir. Lo que en cierto modo es verdad, porque las hormonas que rigen el post-parto y la lactación ordenan el apego incondicional de la madre hacia el bebé en la mayoría de los casos. (Véase mi artículo: La oxitocina: La hormona del "amor").

La evolución progresiva y el amor narcisista

La díada madre/infante es motivo e inspiración de mitos, fantasías, religiones y arte. Subyace, por ser tan básica, todo lo espiritual en nuestras vidas.

A ella debemos la vida, y sin ella nos toca el abandono y la muerte.

La leyenda de Alciones, hijo de Gaia la diosa Tierra, lo ilustra. Este gigante era un hijo dominador. Así lo era, porque era invencible. Si en la lucha su oponente lo derribaba, al caer, tocando la Tierra, como su madre, ésta lo revivía. Pero otra mujer lo venció. La diosa Atenas, dice la leyenda, le dio muerte cuando lo hirió sosteniéndolo por sus cabellos y sin permitir que tocara el suelo — dejando en su estela, una madre inconsolablemente triste.

Volvamos, entonces al desplazo, nuestro tema original. Tememos el abandono, porque el ser deseado es esencial para que nos sintamos sanos, íntegros y seguros. Nuestra autoestima depende de ello, y nuestra autoestima lo es todo.

El origen de nuestro dolor frente al desplazo

  • No ser lo suficientemente bueno. Desde nuestra infancia lejana, cuando el amor de la madre se dirigía a otros, pensábamos que se debía a algo deficiente en nosotros. Que no éramos dignos de su cariño, que habíamos mentido, que algo nos disminuía.
  • El ser removido del trono imaginario. Antes éramos y nos considerábamos especiales, pero aun, si ya ser especial para esa persona es negado, el hecho de ser sustituidos es penoso.
  • La permanencia del afecto. Queremos que cuando con alguien rompemos, que al otro le duela y no que se desprenda de nosotros sin arrepentimientos.
  • El sentimiento de impotencia. Comprender que, en cierto modo una muerte simbólica y sin duelo ha ocurrido y que sería inapropiado llorar — ni por rabia ni por dolor.

La depresión que a menudo sigue una situación así, es debida a que el rencor y la ira se tornan hacia el ego y éste, careciendo de medios de expresión, nos deja paralizados en forma de la depresión. (Véase: Morning and Melancholia por S. Freud).

El dolor del abandono es real y es básico, tan real y básico que puede tornarse patológico.

¿Cómo encontrar soluciones?

Para nuestros lectores, ya entrenados en las ciencias del comportamiento humano, y para quienes desean usar las frustraciones de la vida para madurar no es suficiente ni basta la respuesta estereotipada que muchos nos dan:

"¡Ignóralo!"

Porque si ignorarlo pudiéramos, no nos sentiríamos como nos sentimos.

Las soluciones

  • No desconocer la rabia. Reconocer que nos duele, reduce su impacto.
  • Analizar qué aspecto de nuestra respuesta es arcaica — viene del pasado. Esto nos ayuda a reconocer los problemas que todavía en nosotros persisten.
  • No buscar la justificación de las acciones del otro en nuestros "fallos" personales. "No fui buena compañera, amante amiga, esposa, hija".
  • Ser proactivo. En inglés se traduce, como tomar la iniciativa en reconciliar en nuestras mentes los factores envueltos y reaccionar de acuerdo a la realidad.
  • No tratar de empatarnos. Si él viajó con la novia — yo también lo haré. Viaja todo cuanto quieras pero no para buscar su reacción.
  • Más que nada, no te sometas y aceptes que los comportamientos y acciones de otros definan tu felicidad. (Léase mi ponencia: Aprender a Ser Proactivo).

En resumen

"Lo que digan los demás", y a veces, lo que los demás hacen, son factores que influencian nuestras vidas de modo excesivo.

Por razones biológicas y psicológicas al macho de nuestra especie le agrada el lograr que las mujeres lo celen y que deseen sus favores. Así se siente más potente y especial. No es bueno ayudarlo en sus propósitos engreídos.

 

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Parece mentira que pudiera confiar en ti
Mi alegria y mi desgracia para ver este final
Te agradezco que supieras sacar de mi tanta fuerza
Fallo mio regalarte mi vida en tu ausencia.

Y al volver encuentro miedo
De verguenza y de secretos
Que rompen todos tus besos
Y despiertan mi tristeza.

Y al volver encuentro nada
Miro atras y me arrepiento
De entregar a quien no debo
Todo lo que ya no tengo.

Parece distinto el sentido de lo justo
Que me das y que te debo para cerrar este juego
Solo me queda saber donde ira lo que te di
Si no supiste tenerlo y conmigo no ha vuelto.

Y al volver encuentro miedo
De verguenza y de secretos
Que rompen todos tus besos
Y despiertan mi tristeza.

Y al volver encuentro nada
Miro atras y me arrepiento
De entregar a quien no debo
Todo lo que ya no tengo.

Y al volver encuentro nada
Miro atras y me arrepiento
De entregar a quien no debo.
Todo lo que ya no tengo.

Ya no mirar tus ojos, no quiero volver a verlos
Fallo mio dar un sueño a quien no sabe tenerlo.
 

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El pesimismo

 
 
 

Atormentarse la vida a uno mismo es fácil

Reflexionar sobre la influencia que ciertos pensamientos tienen sobre nuestras emociones y conductas ayuda a que seamos menos pesimistas.
Es relativamente frecuente toparse con personas arraigadas perpetuamente en la amargura, en la tristeza, el pesimismo y el desinterés. La primera pregunta que nos asalta cuando nos encontramos con estas
actitudes es si son el resultado de una insistente acumulación de disgustos, mala suerte, decepciones, desengaños y fracasos a lo largo de toda una vida o si más bien se trata de una opción voluntariamente elegida, una posición ante uno mismo y ante los demás que responde a percepciones muy subjetivas, o incluso a un cierto modo ético-estético de entender las cosas. Todos conocemo a personas empeñadas en encontrar el lado negativo de todo lo que acontece a su alrededor: son los pesimistas tenaces.

Cualquiera de nosotros tiene motivos, casi cada día, para preocuparse o entristecerse. Pero estropearse la vida a propósito es una habilidad que se aprende, ya que no basta con sufrir experiencias negativas. Lo peor es que quienes se empeñan en ver el lado negativo de las cosas, además de convertirse en personas infelices, tienen una penosa facilidad de amargar la vida a quienes tienen al lado, especialmente si las víctimas son niños o jóvenes, o dependen emocionalmente de la persona siempre insatisfecha.

Las experiencias desagradables tienden a atarnos al pasado y a inhibirnos el futuro, porque nos condicionan y atemorizan. Simplificando un poco, dará igual como nos vayan las cosas realmente, porque si mostramos una predisposición negativa y pesimista, los momentos dichosos los matizaremos en exceso y los percibiremos con desconfianza y reservas.

Normalmente, los amargados tienden a desempeñar el papel de víctima, en una forma de comunicación interpersonal en la que (casi siempre para captar la energía y atención ajenas), asumen uno o varios de estos roles: el de perseguidor, que hace de malo, interroga y es percibido como un genio que lo sabe todo y castiga o humilla a quienes cree que se equivocan; el de salvador, que busca que le reconozcan su papel bondadoso pero que a la vez nos pasa constantemente facturas de cuanto hace, y el de víctima, cuyo planteamiento de supervivencia y comunicación es dar lástima a los demás, captando su atención mediante la exhibición de su sufrimiento.

Hay algunos seres desdichados, que reúnen las tres modalidades arriba descritas, en sí mismos.

Ocasionalmente -circunstancias nos sobran para ello- todos podemos actuar estos roles y ello no es negativo. Lo que hace peligrar nuestro bienestar emocional y el de quienes nos rodean es cuando esos papeles los desempeñamos habitualmente.

Paul Watzlawick, en su libro "El arte de amargarse la vida", nos ayuda a reconocer nuestro estilo personal frente a determinadas situaciones y nos brinda una excelente oportunidad para reflexionar sobre los procedimientos por los que una persona va construyéndose una vida desdichada. Watzlawick, recurriendo a la ironía, nos enfrenta con los modos en que de manera voluntaria vamos creando y consolidando nuestra infelicidad. El autor, sabedor de la naturaleza contradictoria y paradójica del ser humano, en lugar de facilitar consejos para alcanzar la felicidad prefiere divulgar fórmulas para conseguir que vivamos anclados en la desgracia. Naturalmente, el propósito es que el lector se percate del error y reaccione de manera contraria a la que proponen esos consejos.

Cómo vivir en la amargura y la infelicidad

  • Créate problemas, y si no tienes bastante con los tuyos asume como propios los de los demás. Llena tu vida de complicaciones reales o ficticias, y concede gran importancia a todos los sucesos negativos. Resuelve los problemas ajenos y olvídate a ti.
  • Piensa que siempre tienes la razón. Todo es blanco o negro, y sólo existe una verdad absoluta: la tuya. Rechaza en principio lo que digan los demás, incluso cuando pueda aportarte algo positivo. Si la idea o propuesta no es 100% tuya, deséchala, seguro que no merece la pena.
  • Vive obsesionado. Elige un acontecimiento suficientemente negativo de tu memoria, conviértelo en recuerdo imborrable y tráelo a tu mente una y otra vez, hasta que sólo vivas para pensar en ello. Así, las dificultades cotidianas no absorberán tu atención.
  • El presente no merece la pena, piensa siempre en el futuro. Aplaza el disfrute de los placeres de este o aquel momento, porque no puedes saber lo que te deparará el futuro. Confórmate con lo malo conocido y no te arriesgues ante lo bueno por conocer. Tortúrate pensando en todo lo negativo que te podría ocurrir dentro de unos años.
  • Jamás te perdones. Llegarás a un punto en el que tan sólo sentirás autocompasión. Piensa que tú eres el único responsable de lo que te ocurre, y nunca creas que existan situaciones que escapan a tu control.

Estas recomendaciones se plantean en un tono irónico con la intención de despertar la autocrítica y de que nos veamos un poco ridiculizados ante este tipo de pensamientos que nos invaden y determinan nuestra conducta hasta el punto de amargarnos la vida, y las de quienes nos rodean, dicho sea de paso.

Una alternativa interesante

La psicología científica propone sistemas para abordar este tipo de situaciones. Uno de ellos es la reestructuración cognitiva, una técnica cuyo objetivo es identificar, analizar y modificar las interpretaciones o pensamientos erróneos que los sujetos experimentan en determinadas situaciones o tienen acerca de otras personas. Un pensamiento es un diálogo con nosotros mismos, que contiene afirmaciones sobre situaciones, circunstancias, temas y personas.

Cada una de esas afirmaciones es un pensamiento, que podemos clasificar en dos grandes grupos: los positivos, que nos ayudan a alcanzar nuestros objetivos y tienden a crear emociones eficientes y nos hacen sentirnos bien; y los negativos, que obstaculizan el logro de nuestros objetivos y generan emociones malignas que hacen que nos sintamos mal.

Cada uno de ellos puede ser a su vez racional (si se apoya en datos reales y objetivos) o irracional, si no cuentan con suficientes datos reales y objetivos en que apoyarse o incluso si se hallan en contradicción con la realidad

Qué hacer para no dejarnos invadir por los pensamientos negativos

  • Reflexionar sobre la influencia que nuestros pensamientos o interpretaciones tienen sobre nuestras emociones y conductas
  • Identificar los pensamientos que nos hacen sentirnos mal en una situación determinada. La señal que nos avisa que quizá sea conveniente examinar nuestros pensamientos es la percepción de estados emocionales negativos como ira, angustia, miedo, tristeza… Una vez identificados, debemos controlarlos, objetivarlos, tomarlos en cuenta y, en la medida de lo posible, asociarlos a las circunstancias que los crearon, para después reflexionar sobre ellas
  • Analizar estos pensamientos para ver hasta que punto corresponden con la realidad y en qué grado nos afectan.
  • Finalmente, busquemos pensamientos alternativos a los que nos hacen sentir mal. Los pensamientos alternativos deben ser más racionales y positivos.

En resumen

No podemos ser responsables eternamente por el mal que creemos haber causado o dejamos de causar — no somos ni tan importantes, ni tan poderosos. Avancemos en la vida pensando en lo positivo y evitando los sentimientos de culpa exagerados, que a nada bueno nos llevan.

Vivamos un optimismo realista con bases depositadas en la realidad y no seamos como el Dr. Pangloss, héroe de Candide, cuyo optimismo de nada le sirvió.

Para aprender, veamos otro artículo preparado para estos fines

Aprender a quererse a sí mismo…

Dr. Félix E. F. Larocca

 

Para llevar una vida sana y feliz, necesitamos en primer lugar querernos a nosotros mismos. Es imposible disfrutar de las cosas si no existe una autovaloración positiva. ¿Te apetece conocer pautas para aprender a quererte más? A continuación te proponemos algunas normas.

Una visión realista del mundo

La primera propuesta consiste en desarrollar una visión realista del mundo y de tu lugar en él. Para tener un pensamiento realista positivo puedes apoyarte en:

– Darte cuenta de tu propio importe: Recuerda que eres único y especial. Nadie puede pensar y actuar como tú. Haz un recorrido de tu papel y desempeño en tu familia, trabajo, relación con amigos, en tu vivienda, lo que aportas a cada uno de estos factores. Recuerda que sin ti nada sería del mismo modo.

-Acepta que no eres responsable de las emociones de los demás: Las reacciones que los otros tienen hacia sí y su entorno es el resultado de sus creencias e interpretaciones. Tú sólo eres responsable de tus actos y sentimientos.

-Busca hechos más que opiniones: No importa quién tiene razón sino lo real. Intenta obtener suficiente información acerca de ti, de los problemas, de otras personas y de las situaciones que te rodean. Tómate tiempo para pensar en ello desde tu punto de vista. No aceptes sin más los pensamientos y creencias de los otros.

-Acepta tus debilidades y errores: Diferencia entre tu "yo" y "tus errores". Hay una diferencia entre tu comportamiento y tu persona. Aprende a reírte de tus errores y tonterías. El humor es una forma de naturalizar y desdramatizar la vida.

Aprender a no compararte con los demás

La segunda manera de auto valorarte es aprender a no compararte con los demás. A menudo nos sentimos desdichados y de segundo orden porque nos comparamos con otros. Solemos acrecentar las virtudes de las otras personas y por tanto, menospreciar las nuestras.

Una frase sana sería "no soy inferior, no soy superior, simplemente soy yo". Tú eres único, y debido a tu singularidad es imposible que hagas algo exactamente igual que otro, por tanto, no te tortures. Sólo puedes hacer las cosas en tu estilo propio y poniendo lo mejor de tu capacidad. No obstante, si otro no aprecia suficientemente tu valor, es su problema.

Procura pensar un mayor número de cosas positivas

La repetición continuada de una idea, tiende a formar parte de tu sistema de creencias. Ésta es la forma más común en que se adquieren las creencias negativas. Al pensar en alguna crítica que te hayan hecho, has podido llegar a exagerarla hasta proporciones exageradas, y repitiéndola una y otra vez, la has podido convertir en una parte de tu realidad. Esto acaba por disminuir tu autoestima y hace que termines perdiendo oportunidades valiosas de crecer y disfrutar.

Dos trucos son: recuerda tus puntos fuertes con regularidad, e intenta mirarte al espejo para decirte cosas positivas a menudo (puedes hacerlo mientras realizas alguna actividad cotidiana como maquillarte o peinarte).

Tratar muy bien a las personas que te rodean

Es la cuarta forma de autoestima. Para ello, puedes hacerles cumplidos. Regalar piropos a los demás, es otra forma de elevar tu autoestima, ¿cómo funciona? Cuando les dices cosas positivas, los otros se sienten mejor consigo mismos y, por tanto, te tratarán agradablemente.

Tener buenas relaciones interpersonales te servirá para que te den apoyo incondicional y además te ahorrará problemas.

Limita el número de compromisos que contraes

Si eres de las personas que tienen una elevada necesidad de aprobación, probablemente digas sí a todas las peticiones que te hacen. Así, o bien no puedes cumplir todas, o bien sacrificas tus propias necesidades. Esto puede hacerte sentir incapaz y puede disminuir tu autovaloración. Si sueles comprometerte en exceso, limita el número de compromisos que asumes. Comprométete sólo si estás seguro/a de que: estás en condiciones de cumplir, estás dispuesto/a a hacer el esfuerzo para cumplir y si realmente quieres cumplir

La última propuesta es usar tu imaginación de modo positivo

La repetición frecuente de experiencias positivas hará que te sientas de este modo. Está comprobado que una diferencia entre las personas con baja autoestima y las que la tienen alta, es el tipo de recuerdos que usan. Las de baja autoestima se detienen en experiencia negativa y fracasos, mientras que las de alta autoestima dedican tiempo a recordar y disfrutar de recuerdos positivos. Detente a pensar en todas aquellas situaciones vividas que te sean agradables.

En resumen

Como mujer, como persona tienes el deber y la obligación a ti misma de valorarte de modo más positivo. Tus hijas e hijos dependen de ello, ya que en ti perciben la guía y la orientación final ara todos los asuntos que les atañen.

Quiérete mucho, y otros también te querrán.

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Se, que las cosas con tu nuevo amor
No te han ido muy bien y hoy aferras
A tu corazón a el recuerdo de un ayer y que
En las noches el desvelo trae a tu mente los
Recuerdos de nuestro querer.

Se que a pesar de todo tu has pensado en volver
Y has probado de mi propio trago y puedes comprender
Lo que he sufrido en este tiempo
Sin amor sin un te quiero lo sabes bien.

Coro
Dime, a que te supo la distancia
A que te supo el ya no poder sentirte amada
Con un vació en el alma.
Dime, a que te supo la nostalgia
A que te supo el vivir sin ninguna esperanza
Con este soledad que mata
Que te mata

Se que a pesar de todo tu has pensado en volver
Y has probado de mi propio trago y hoy puedes comprender
Lo que he sufrido en este tiempo
Sin amor sin un te quiero lo sabes bien.

Coro
Dime, a que te supo la distancia
A que te supo el ya no poder sentirte amada
Con un vació en el alma.
Dime, a que te supo la nostalgia
A que te supo el vivir sin ninguna esperanza
Con este soledad que mata
Que te mata

Dime a que te supo la distancia, a que te supo el dolor

Si has probado la nostalgia de la tristeza su mal sabor

Dime a que te supo la distancia, a que te supo el dolor

Que sueñas con los momentos que un día compartimos los dos

Dime a que te supo la distancia, a que te supo el dolor

Y que sueñas que te ame como un día lo hice yo

Ehhhhhhhhhhhhhhhhh

(A que te supo el dolor)

Dime, a que te supo el dolor, ay dime

A que te supo el silencio

Dime, a que te supo el dolor, ay dime

La pena y la soledad

Dime

Este vació que mata

Ay dime

Y que perturba tu paz

Dime

A que supo la nostalgia

Ay dime

Que castiga sin piedad

Dime, a que te supo el dolor, ay dime

No poder sentirte amada

Dime, a que te supo el dolor, ay dime

Vivir sin indignación, vivir sin una esperanza

Dime

Si te preocupas por mí

Ay dime

Como por ti me preocupo

Dime

El dolor y la distancia

Ay dime

Amor dime a que te supo

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Como duele el corazon cuando el amor nos abandona...
como invade la tristeza todo a nuestro alrededor
yo la vida daba entera por esa persona
y pensaba que me amaba tanto tanto como yo

Cada dia de ilusiones nuevas siempre la llenaba
para que de nuestro lado nunca se fuera el amor
un romance demasiado hermoso a veces pensaba
pero un dia se me fue y la vida se me oscurecio

Ay como duele en el fondo del alma
la perfidia de este amor y la traicion
ay como duele cuando alguien te engaña...
cuando has entregado tanto tanto amor...

Si tu nunca me quisistes a mi...
¿Por que me enamorastes
y llenastes de ilusiones nuevas a este corazon?
Si tu no sentias nada dime...¿por que me jurastes...
Que yo era para ti en la vida el mas grande amor?

Si tu nunca me quisistes a mi...
¿por que me ilusionas?
y pusiste dentro de mi piel un rio de pasion...
...Y ahora que te fuistes yo nose...no se como olvidarte
ni tampoco se encontrar consuelo para este dolor...

Ay como duele en el fondo del alma
la perfidia de este amor y la traicion
ay como duele cuando alguien te engaña...
cuando has entregado tanto tanto amor...

Si tu nunca me quisistes a mi...
¿Por que me enamorastes
y llenastes de emociones nuevas a este corazon?
Si tu no sentias nada dime...¿por que me jurastes...
Que yo era para ti en la vida el mas grande amor?

Si tu nunca me quisistes a mi...
¿por que me ilusionas?
y pusiste dentro de mi piel un rio de pasion...
...Y ahora que te fuistes yo nose...no se como olvidarte
ni tampoco se encontrar consuelo para este dolor...

(Coro)

Si tu nunca me quisiste a mi porque me enamoraste?
porque me enamoraste?.. porque me enamorastes?

Y ¿porque tu me llenastes de ilusion el corazon...
si tu no sentias nada...por que me jurastes amor?

si tu nunca me quisiste a mi porque me enamoraste,
dime porque...porque me enamorastes
pero dime porque...porque me enamoraste
si se fue mi corazon.. no a parado de llorar
y si la ves dile dile dile a ella a ella que no la puedo olvidar...

si tu nunca me quisiste a mi porque me enamoraste,
dime porque...porque me enamorastes
dime porque...porque me enamoraste

ehhhhhhhh

Otra vez

Porque porque....

porque me enamorastes... porque me enamorastes
porque me enamorastes...

Como sufre el corazon
cuando alguien no te quiere
y si pagan con traiccion
como duele, como duele...

porque me enamorastes, porque?...... porque me enamorastes, porque?
porque me enamorastes..

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