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Archive for 19 julio 2012

No culpes a nadie, nunca te quejes de nada ni de nadie porque
fundamentalmente Tu has hecho tu vida.

Acepta la responsabilidad de edificarte a ti mismo y el valor de
acusarte en el fracaso para volver a empezar, corrigiéndote.

El triunfo del verdadero hombre surge de las cenizas del error.
Nunca te quejes del ambiente o de los que te rodean, hay quienes en tu
mismo ambiente supieron vencer, las circunstancias son buenas o malas
según la voluntad o fortaleza de tu corazón.

No te quejes de tu pobreza, de tu soledad o de tu suerte, enfrenta con
valor y acepta que de una u otra manera son el resultado de tus actos y
la prueba que has de ganar.

No te amargues con tu propio fracaso ni se lo cargues a otro, acéptate
ahora o seguirás justificándote como un niño, recuerda que cualquier
momento es bueno para comenzar y que ninguno es tan terrible para
claudicar.

Deja ya de engañarte, eres la causa de ti mismo, de tu necesidad, de tu
fracaso.

Si Tú has sido el ignorante, el irresponsable, Tú únicamente Tú, nadie
pudo haberlo sido por ti.

No olvides que la causa de tu presente es tu pasado, como la causa de tu
futuro es tu presente.

Aprende de los fuertes, de los audaces, imita a los violentos, a los
enérgicos, a los vencedores, a quienes no aceptan situaciones, a quienes
vencieron a pesar de todo.

Piensa menos en tus problemas y mas en tu trabajo y tus problemas sin
alimento morirán Aprende a nacer del dolor y a ser mas grande, que es el

Más grande de los obstáculos.
Mírate en el espejo de ti mismo.
Comienza a ser sincero contigo mismo reconociéndote por tu valor, por tu

Voluntad y por tu debilidad para justificarte.
Recuerda que dentro de ti hay una fuerza que todo puede hacerlo,
reconociéndote a ti mismo, mas libre y fuerte, y dejaras de ser un
títere de las circunstancias, porque Tu mismo eres el destino y nadie
puede sustituirte en la construcción de tu destino.

Levántate y mira por las montañas y respira la luz del amanecer.
Tu eres parte de la fuerza de la vida.
Nunca pienses en la suerte, porque la suerte es el pretexto de los
fracasados

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Debo acostumbrarme a estar sin tí,
a que los días parezcan tener más horas,
a que no vendrás ni al té ni al amor.

No es fácil convencerse que no estás
que no estarás y que estuviste feliz conmigo.
Mientras tanto, dibujo momentos,
para aprender a vivir así.

Nadie me ha enseñado a llevarlo,
no esperaba el final,
no esperaba silencios
ni imaginaba cuán difícil podría ser.

Debo aprender a caminar por otros lugares,
a ver a otra gente,
a no leer viejos cuadernos
ni revisar mi correo del final.
También es difícil acostumbrarse
a las largas noches
sin tu respiración,
sin siquiera tus ojos apagados
y más a que no estés a mi lado;
sin timbres, sin carreras
sin besos ni escaleras.

Aprenderé a entender esto.
Mientras tanto dame un tiempo,
si me equivoco al llamarte
o si te visito sin querer
y sin excusa,
si te miro a los ojos con ternura,
si por equivocación me despida
un beso que no tenga sentido.

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“Eres lo suficientemente buena, deja de pensar que hiciste mal y comienza a pensar en que puedes hacer bien”

Me pasé un año tratando de probarle a mi esposo cuánto me estaba
lastimando que él bebiera. Cuando empecé a recuperarme, me di cuenta
que era yo la que debía darme cuanta de cuánto me estaba lastimando
que él bebiera.
Anónimo
Me pasé meses tratando de probarle a un hombre cuán responsable y
sana era yo. Luego me di cuenta de lo que estaba haciendo. El no
tenía que darse cuenta de cuán responsable y sana era yo. Yo era la
que tenía que darme cuenta.
Anónimo
Tratar de probar lo buenos que somos, tratar de probar que somos
suficientemente buenos, tratar de demostrarle a alguien cuánto nos ha
herido, tratar de demostrarle a alguien que somos comprensivos, son
signos de advertencia de que podemos estar dentro de nuestras
conductas autoderrotistas.
Pueden ser una indicación de que estamos tratando de controlar a
alguien. Pueden ser una indicación de que no estamos creyendo lo
buenos que somos, que somos suficientemente buenos, o de que alguien
nos está lastimando.
Pueden ser una advertencia de que hemos permitido quedarnos
enganchados en un sistema disfuncional.
Pueden indicar que estamos atorados en esa densa niebla de la
negación, que estamos haciendo algo que no nos conviene.
Tratar excesivamente de demostrarle algo a alguien puede significar
que aún no nos hemos demostrado ese algo a nosotros mismos. Una vez
que nos lo hayamos demostrado a nosotros mismos, una vez que lo
hayamos comprendido, sabremos qué hacer.
La cuestión no es que otros nos entiendan y nos tomen en serio. La
cuestión no es que los demás crean que somos buenos o que somos
suficientemente buenos. La cuestión no es que otros vean y crean lo
responsables o adorables o competentes que somos. La cuestión no es
que los demás se den cuenta o no cuán hondamente estamos sintiendo
un sentimiento en particular. Somos nosotros los que necesitamos ver
la luz.
Hoy, Dios mío, ayúdame a dejar ir mi necesidad de controlar los
resultados de los eventos influyendo sobre las creencias de los
demás.
Me concentraré en aceptarme a mí mismo, en vez de en tratar de
probar algo acerca de mí mismo. Si me sorprendo en la trampa
codependiente de tratar de enfatizar algo cerca de mí ante otra
persona, me preguntaré si necesito convencerme a mí mismo acerca de
ese punto.

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