Feeds:
Entradas
Comentarios

Archive for 12 agosto 2013

Cuando te enamoras de una persona que no te conviene la esperanza no es lo último, sino lo primero que debes perder.

Para perderla, empieza por mortificar tu ego: admite tu fracaso. Sólo después podrás elaborar el duelo con ayuda de buenos amigos mentirosos que te digan lo estupendo que eres (evita a los malos, que te dirán lo maravillosa que era tu pareja).

Aprende a perder, humilla a tu ego, liquida la esperanza, escucha a los buenos mentirosos, elabora tu duelo… Todo ese proceso te irá sacando del hoyo.

Pero el empujón definitivo no te lo dará el terapeuta, sino el hartazgo.

Cuando te canses de ser un idiota, descubrirás que el principio de todo amor es tenerse a uno mismo.

Read Full Post »

Cuando una relación se termina atravesamos por un duelo y una de las fases que lo componen es la negación. Nos cuesta entender que la historia terminó, que el amor eterno que nos habían prometido llegó a su fin y aquí es cuando puede generarse un problema.

Hay personas que si bien no pueden comprender que la relación terminó no actúan en consecuencia. Sin embargo, existe otro grupo de individuos que experimentan tantos problemas para superar lo que ya no se tiene, que harán todo lo posible por intentar reavivar una llama que se apagó hace tiempo. Las personalidades dependientes, quienes necesitan de otra persona para que les demuestren que ellos valen, quienes basan su autoestima específicamente en situaciones externas y conceptos de otros, intentararan desesperadamente recuperar aquella sensación de seguridad y bienestar, no están preparadas para lidiar con el mundo ellas solas, así que harán hasta lo imposible por regresar a una etapa que ya fue superada por el otro.

Al no poder darle un cierre a la relación amorosa, lo que se intentara antes que nada es no perder contacto con la ex pareja. El contacto puede generarse de manera sútil, un simple email, un mensaje de texto, una ocasional llamada. Las excusas son variadas, desde el simple “me gustaria saber cómo estás” hasta el pretexto de que quieren recuperar algún objeto que han dejado olvidado. Una vez que se da inicio a estas comunicaciones, es díficil detenerse. En la mente de una persona, ciertas acciones inocentes pueden tomar significados caprichosos que distan mucho de ser ciertos. Por ejemplo, si la ex pareja responde, puede querer decir que todavía siente algo por nosotros, que no todo está perdido, que hay otra oportunidad, una esperanza por la cual luchar.

Estos contactos se harán cada vez más frecuentes provocando malestar en la ex pareja, no solamente porque interfiere en su vida, sino que también puede comenzar a molestar en una nueva relación que ha dado comienzo. La ex pareja deberá reaccionar de manera firme, no dejándose llevar por las demandas del otro y en ciertos casos lo mejor que se puede hacer es ignorar por completo a quien está molestando. Si esto no da resultado, hay que dejar las cosas bien en claro mediante una charla, pero en todos los casos, siempre habrá que dar por terminada la relación ya que en estas situaciones ni siquiera una relación amistosa puede sostenerse.

Si eres tú el que se encuentra en la situación de necesitar al otro, debes entender que no puedes hacerlo y hay que seguir adelante, el único perjudicado serás tú y uno debe tener la humildad suficiente para saber cuando algo ya no tiene solución. Si realmente te cuesta superar la ruptura busca ayuda, pero por tu propio bien debes terminar todo contacto con tu ex pareja, solamente te ocasionara dolor y hasta humillación.

El juego del amor es un juego delicado, donde dos personas deben estar comprometidas y respetar al otro, pero se necesita de dos, cuando alguien ya no nos ama no importa qué hagamos para recuperar su atención, lo único que lograremos es que sienta desprecio y lástima. Seamos inteligentes y cuidemonos, no podemos forzar los sentimientos de los demás, pero siempre tendremos el poder de manejarnos y ser los dueños de lo que hagamos. Seamos responsables de lo que sentimos y trabajemos en superarnos: los ruegos no convencerán a nadie.

Autor: Mariana Alvez Guerra

Read Full Post »

El pasado tiene el poder de convertirse en un peso casi insostenible sobre nuestro espíritu, puede incluso marcar trágicamente nuestro presente y futuro… si se lo permitimos.

Nuestro pasado por más terrible que haya sido, no es más que eso, pasado. Es algo que no volverá, que ya sucedió y que quizás todo el dolor que nos causó ya haya perdido fuerza, pero de todas maneras caprichosamente nos aferramos a él, quizás por costumbre, quizás porque no sabemos cómo comportarnos de otra manera, quizás porque no sabemos quiénes somos si no contamos con ese dolor que nos acompaña como una sombra.

Deberíamos concentrarnos en los buenos recuerdos y sentirnos agradecidos por las buenas experiencias que hemos vivido. La gratitud ayuda a aumentar la cantidad de buenos recuerdos sobre el pasado. Podríamos intentar cambiar el foco, en lugar de iluminar y repetir en nuestra cabeza mil veces las cosas terribles que hemos experimentado, centrémonos en todas aquellas cosas buenas que sí fuimos capaces de disfrutar.

Volver enfermizamente sobre el recuerdo de una mala situación, lejos de obtener algo positivo de esto, nos conducirá a sentirnos más amargados todavía. Ese pensamiento repetitivo tiene que ser detenido de una vez por todas, es la única manera en que perdera su efecto nocivo en nuestro estado de ánimo.

No podemos olvidar lo que nos sucedió y probablemente existan muchas situaciones o personas que nos hicieron daño, personas que es difícil perdonar. Sin embargo, el perdón ocupa un papel clave para poder dejar ir los fantasmas. Debemos perdonar para libernarnos nosotros, para alejarnos de ese sentimiento que nos carcome por dentro y tiñe todos nuestros actos de amargura.

Nuestro pasado no tiene por qué determinar nuestro futuro, quitémosle toda la importancia que le hemos dado. La gratitud y el perdón son nuestras mejores herramientas para poder ver las situaciones adversas desde una perspectiva más madura que nos permita estar en control aquí y ahora. Concentrate en el presente y en todo lo que puedes hacer ahora y mira con ansias el futuro y todo lo bonito que tiene preparado para ti, si estás dispuesto a recibirlo y apreciarlo.

Autor: Mariana Alvez Guerra

Read Full Post »

“Te amaré para siempre”… “Siempre te querré”…

No lo voy a cumplir, nada es para siempre, nunca lo ha sido, las relaciones se acaban, las etapas de la vida pasan, crecemos, envejecemos y emocionalmente intentamos madurar.
Es cierto que nacemos frágiles, que necesitamos de los otros para ser nosotros mismos, que tendemos a establecer mecanismos psicológicos de defensa que nos ayudan a sobrevivir y a estancarnos emocionalmente. Es cierto que el día tiene 24 horas y que en esas tenemos experiencias que tienen un principio un fin y que conforman nuestro ser y que éstas influyen en las experiencias futuras.

Es relativo el cómo percibimos esas experiencias; cada persona percibe de distinta manera la misma circunstancia, cada quien pone su historia personal para interpretar ese acontecimiento.
Esta actitud de “cada día veo por cada día” me lleva a convencerme de que nada es para siempre. Nunca nada ha sido para siempre pero ahora, en estas fechas que vivimos, nos situamos en la creencia que algunas cosas, como las relaciones, deberían ser para siempre y como no lo son, no nos involucramos en la vida: la dejamos pasar.

No hay para siempre, trascendemos, somos permanentes en la medida que quedamos en la memoria de los otros, cuando nuestras actitudes dejaron huella, cuando dimos parte de nosotros mismos a los otros, cuando con nuestras conductas modelamos esperanza, valores y congruencia.
Se hace camino al andar, se deja huella cuando vivimos nuestro camino con conciencia, cuando no nos enfocamos solo en lo inmediato, cuando tenemos clara nuestra misión y luchamos por cumplirla.

Autor: Lucía Ortega

Read Full Post »

…te das cuenta que los amigos verdaderos valen mucho más que cualquier cantidad de dinero…
Con el tiempo…
…entiendes que los verdaderos amigos son contados, y que el que no lucha por ellos tarde o temprano se verá rodeado sólo de amistades falsas…
Con el tiempo…
…aprendes que las palabras dichas en un momento de ira pueden seguir lastimando a quien heriste, durante toda la vida…
Con el tiempo…
…aprendes que disculpar cualquiera lo hace, pero perdonar es sólo de almas grandes…
Con el tiempo…
…comprendes que si has herido a un amigo duramente, muy probablemente la amistad jamás volverá a ser igual…
Con el tiempo…
…te das cuenta que cada experiencia vivida con una persona, es irrepetible…
Con el tiempo…
…te das cuenta que el que humilla o desprecia a un ser humano, tarde o temprano sufrirá las mismas humillaciones o desprecios, pero multiplicados…
Con el tiempo…
…aprendes a construir todos tus caminos en el hoy, porque el terreno del mañana, es demasiado incierto para hacer planes…
Con el tiempo…
…comprendes que apresurar las cosas o forzarlas para que pasen ocasionará que al final no sean como esperabas…
Con el tiempo…
…te das cuenta que en realidad lo mejor no era el futuro, sino el momento que estabas viviendo justo en ese instante…
Con el tiempo…
…aprenderás que intentar perdonar o pedir perdón, decir que amas, decir que extrañas, decir que necesitas, decir que quieres ser amigo.

Read Full Post »

El adiós siempre está presente en nuestras vidas. es una idea romántica, nostálgica, cruel, melancólica, vengativa… pero, sobre todo, es humana, porque vivir es encuentro y despedida.

Pequeños adioses se pronuncian a menudo cada día, pero un gran adiós se dice pocas veces en la vida.

Un adiós definitivo, de los que rompen una historia o despiden para siempre, es infrecuente. El adiós es una idea romántica, favorita del cine y la literatura y muy versátil, tan nostálgica como cruel o tan melancólica como vengativa. Pero por encima de todo es profundamente humana, porque vivir es un constante encuentro, pero también es una irremediable despedida.

Tarde o temprano hay que decir adiós a trozos de la existencia; a la infancia, al trabajo, quizá a una ciudad, a unos amigos, a una casa. Estas fracturas tienen recambio porque si algo se pierde, un nuevo elemento llega; otra ciudad, otra gente, otra actividad; por eso, seguramente, sean más conmovedoras que dolorosas.

Hay, sin embargo, un adiós sin sustitución, huérfano, que no deja sino vacío, porque a veces sucede que sólo cuando algo se pierde para siempre es cuando se empieza a querer. ¡Cuánto daño hacen estos adioses! Mas daño aún si además son inesperados o sorpresivos y todavía más si no son recíprocos, porque dos no discuten si uno no quiere; pero en el adiós eso no vale, algo se rompe simplemente porque uno quiere, aunque el otro no lo desee.

Con o sin recambio hay que saber decir adiós, y hay quien no acepta esta evidencia, quien desea conservar todo lo que tuvo, quien querría llevar en una mochila vital todo lo que se cruzó en su camino. Ciertas personas guardan objetos mas allá de su valor e incluso de su accesibilidad, cuando el espacio, la mente y la vida son limitados y existe, implacablemente, una censura por saturación. Romper, olvidar, desprenderse, no es siempre malo. Decir adiós es lo más deseable cuando se despide lo que daña, el adiós es feliz si se brinda al analfabetismo, a las enfermedades, a un matrimonio devastador. Mientras tanto, los muchos que han sentido la herida que deja un beso o una carta de despedida han de imaginar que las cicatrices de un adiós también enseñan a vivir.

Read Full Post »

Disfruta tu café

Un grupo de profesionales, todos triunfadores en sus respectivas carreras, se reunieron para visitar a su antiguo profesor. Enseguida la charla devino en quejas acerca del interminable stress que les producía el trabajo y la vida en general.

El profesor les ofreció café, fue a la cocina y rápido regresó con una cafetera grande y una selección de tazas de lo más selecta: de porcelana, plástico, vidrio, cristal, unas sencillas y baratas, otras decoradas, unas caras, otras realmente hermosas. Tranquilamente les dijo que escogieran una taza y se sirvieran un poco del café recién preparado.

Cuando lo hicieron, el viejo maestro se aclaró la garganta y con mucha calma y paciencia se dirigió al grupo:

Se habrán dado cuenta que todas las tazas que lucían bonitas se terminaron primero y quedaron pocas de las más sencillas y baratas, lo que es natural, ya que cada quien prefiere lo mejor para sí mismo. Ésa es realmente la causa de muchos de sus problemas relativos al stress.

Y continuó:

Les aseguro que la taza no le añadió calidad al café. En verdad la taza solamente disfraza o reviste lo que bebemos. Lo que ustedes querían era el café, no la taza, pero instintivamente buscaron las mejores. Después se pusieron a mirar las tazas de los demás para constatar quién tenía la taza más bella.

Reflexión final:

Ahora piensa en esto: La vida es el café. Los trabajos, el dinero, la posición social, etc. son simples tazas, que le dan forma y soporte a la vida; y el tipo de taza que tengamos no define ni cambia realmente la calidad de vida que llevamos. A menudo, por concentrarnos sólo en la taza dejamos de disfrutar el café.

¡Disfruta tu café! La gente más feliz no es la que tiene lo mejor de todo sino la que hace lo mejor con lo que tiene. Así pues, recuérdalo:

-Vive de manera sencilla.

– Ten paz.

– Ama y actúa generosamente.

– Habla con amabilidad.

El resto déjaselo al Universo. Y recuerda que la persona más rica no es la que tiene más sino la que necesita menos.

Disfruta tu café. ¡Salud!

Read Full Post »

Older Posts »

A %d blogueros les gusta esto: