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Archive for 28 noviembre 2013

Me propongo demandar a la revista “Fortune”, pues me hizo víctima de una omisión inexplicable. Resulta que publicó la lista de los hombres más ricos del planeta, y en esta lista no aparezco yo. Aparecen, sí, el sultán deBrunei, aparecen también los herederos de Sam Walton y Takichiro Mori.

Figuran ahí también personalidades como la Reina Isabel de Inglaterra, Stavros Niarkos, y los mexicanos Carlos Slim y Emilio Azcárraga. Sin embargo a mí no me menciona la revista.

Y yo soy un hombre rico, inmensamente rico. Y si no, vean ustedes: tengo vida, que recibí no sé por qué, y salud, que conservo no sé cómo.Tengo una familia, esposa adorable que al entregarme su vida me dio lo mejor de la mía; hijos maravillosos de quienes no he recibido sino felicidad; nietos con los cuales ejerzo una nueva y gozosa paternidad.

Tengo hermanos que son como mis amigos, y amigos que son como mis hermanos.Tengo gente que me ama con sinceridad a pesar de mis defectos, y a la que yo amo con sinceridad a pesar de mis defectos.

Tengo cuatro lectores a los que cada día les doy gracias porque leen bien lo que yo escribo mal.

Tengo una casa, y en ella muchos libros (mi esposa diría que tengo muchos libros, y entre ellos una casa).

Poseo un pedacito del mundo en la forma de un huerto que cada año me da manzanas que habrían acortado aun más la presencia de Adán y Eva en el Paraíso.

Tengo un perro que no se va a dormir hasta que llego, y que me recibe como si fuera yo el dueño de los cielos y la tierra.

Tengo ojos que ven y oídos que oyen; pies que caminan y manos que acarician; cerebro que piensa cosas que a otros se les habían ocurrido ya, pero que a mí no se me habían ocurrido nunca.

Soy dueño de la común herencia de los hombres: alegrías para disfrutarlas y penas para hermanarme a los que sufren.

Y tengo fe en Dios que guarda para mí infinito amor.

¿Puede haber mayores riquezas que las mías?

¿Por qué, entonces, no me puso la revista “Fortune” en la lista de los hombres más ricos del planeta?”

¿Y tú, cómo te consideras? ¿Rico o pobre?

HAY GENTE POBRE, PERO TAN POBRE, QUE LO ÚNICO QUE TIENE ES… DINERO.

Autor: Armando Fuentes Aguirre (Catón)

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Corazón Roto

El corazón es un órgano que está asociado a muchos estados emocionales y en otras columnas me he referido muchas veces a la analogía de este órgano con el dolor, con la vida y con el amor.

Muchas veces hemos dicho en nuestra vida que tenemos el corazón roto, frase con la cual nos referimos a estar viviendo una desilusión, donde generalmente ese dolor lo causo el otro.

Las desilusiones amorosas son inevitables en el curso de la vida y generalmente marcan una pausa en el camino y debieran dejarnos aprendizajes donde nuestra forma de enfrentarnos al amor sin duda será distinta antes y después de lo vivido.

Estos dolores son bastante parecidos a todos los otros duelos. Pasan por cuatro etapas, la de shock, que es la negación misma del dolor y cierta sensación de no entender nada de lo que está pasando. Después viene la rabia, donde en el caso de las desilusiones, existen muchas razones para depositar toda esa emoción en el otro y en el daño que me causo. En esta etapa generalmente hay muchos aliados de uno que comparten esa rabia y mientras más sólidos sean nuestros afectos, estos nos servirán para no sentirnos solos y poder compartir la pena. En este momento ocurre también algo curioso, que frente tanta objetividad del resto y de tanta rabia hacia la persona que amamos, muchas veces nos encontraremos defendiéndolos, sabiendo que no estamos haciendo lo correcto. Probablemente eso lo hacemos para validar la elección que alguna vez hicimos y decir que no fue tan mala.

Quizás hasta este momento, todavía en nuestro inconsciente sigue deseando en alguna parte un retorno, una reconciliación, un milagro que produzca que el otro regrese para recomenzar de nuevo. Hasta este punto las recaídas y los “ remember”, pueden ocurrir. En esta etapa parten las culpas y todo aquello que para bien o para mal podríamos haber hecho para que ese dolor no haya llegado a nuestro corazón. Aquí ya se vivencia y la experiencia de tener el corazón roto.

Luego viene la etapa de pena, que es más solitaria, y uno empieza a asumir que el otro ya no volverá, incluso podemos empezar a percibir a ratos que sería mejor que no lo hiciera.

Los ritmos de la vida comienzan a estabilizarse, se empieza a comer, dormir y funcionar cotidianamente más lento pero con cierta efectividad. La vivencia de soledad se profundiza porque la ausencia se hace presencia y al mismo tiempo ya hay menos gente acompañando el proceso.

Estas cuatro etapas no son lineales y tampoco pasan ordenadamente una a otra. Generalmente van y vienen de acuerdo a como se viva el caminar por la desilusión.

Aquí es muy importante la historia previa y la personalidad de la persona que ha vivido la experiencia de tener el corazón roto. Me refiero que hay personas que con cierta facilidad pueden rescatar los aprendizajes de la situación y hacerse responsables de lo que se pudiera haber hecho queriendo o no para que ese dolor ocurriera. Sin embargo hay muchas que se quedan literalmente pegados sin rescatar nada positivo y en esta etapa el otro se enquista en el alma y se llena de rabia con una profunda sensación de injusticia de la cual algunos, no salen durante toda la vida.

Los que lo logran hacer, pasan a la cuarta etapa, que es la reconciliación con el duelo. Esto significa que el otro vuelve a mí para quedarse conmigo en el recuerdo de mi historia donde en el mejor de los casos podre agradecer su paso por mi vida y en otros simplemente diré que fue un error del cual algo aprendí.

Tener el corazón roto parece inevitable, dejarlo así parece ser una elección en la medida que seamos capaces de rescatar los aprendizajes que esa herida causo y sobre todo de entender que cada persona que pasa por nuestra vida lo hace “para algo” y que las coincidencias no existen, existen las causalidades y no las casualidades.

Los invito a reparar nuestros corazones para quedar preparados para esos amores sanos que nos merecemos tener.

Autor: Pilar Sordo (Psicóloga)

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Pensando en ti – Anónimo

Podrán cerrarse los cielos a tu luz,
podrán caerse los muros de mi corazón,
sellarse los esteros de tus ojos,
mudarse las golondrinas.

No saber si la primavera vendrá
con sus flores
o si el desierto me ganará el corazón.

Podrán callarse todos los cantos
sembrarse el mundo de tu olvido,
temblar mi fe,
morir mi cuerpo
y cansarme mi alma.

Podrá pasar el tiempo
pero mi corazón moribundo
aún late, pensando en ti.

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Perdona mis desatenciones
y las excesivas ocupaciones en tanto asunto.
Disculpa aquellos retrasos
y aquellas omisiones terribles.
Disculpa, por olvidar esas fechas inolvidables
y no escuchar esas palabras que interrumpí
con otro pensamiento.
Disculpa por no abrazarte cuando me miraste,
ni besarte cuando intimaste,
disculpa por no haberte atendido tal y cuál merecías.
Pedona por todos esos detalles que no ví
pensando que no eran importantes para tí,
por no innvovar, pensando que todo estaba bien.
Perdona, por no fijarme
que tus necesidades han cambiado,
pensando que nuestro corazón estaba asegurado,
y por no haber dado algo más, en ese día a día.
Discúlpame por todas estas omisiones
y las que tal vez, sin querer, obvie nuevamente.
Sólo debes saber, que mi amor tal vez varió,
tal vez cambió, pero no murió.
Discúlpame por la simpleza de la pereza,
por no permitir el frenesí,
ni la locura,sólo quiero que sepas que te amo,
como siempre, con ternura, con mi sí.

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Unas veces me siento
como pobre colina
y otras como montaña
de cumbres repetidas.

Unas veces me siento
como un acantilado
y en otras como un cielo
azul pero lejano.

A veces uno es
manantial entre rocas
y otras veces un árbol
con las últimas hojas.

Pero hoy me siento apenas
como laguna insomne
con un embarcadero
ya sin embarcaciones
una laguna verde
inmóvil y paciente
conforme con sus algas
sus musgos y sus peces,
sereno en mi confianza
confiando en que una tarde
te acerques y te mires,
te mires al mirarme.

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Te dejo con tu vida
tu trabajo
tu gente
con tus puestas de sol
y tus amaneceres.

Sembrando tu confianza
te dejo junto al mundo
derrotando imposibles
segura sin seguro

Te dejo frente al mar
descifrándote sola
sin mi pregunta a ciegas
sin mi respuesta rota.

Te dejo sin mis dudas
pobres y malheridas
sin mis inmadureces
sin mi veteranía.

Pero tampoco creas
a pie juntillas todo
no creas nunca creas
este falso abandono.

Estaré donde menos
lo esperes
por ejemplo
en un árbol añoso
de oscuros cabeceos.

Estaré en un lejano
horizonte sin horas
en la huella del tacto
en tu sombra y mi sombra.

Estaré repartido
en cuatro o cinco pibes
de esos que vos mirás
y enseguida te siguen.
Y ojalá pueda estar
de tu sueño en la redesperando tus ojos
y mirándote.

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Ingenuidad de quien pretende ya no sufrir, de quien ya no aguanta: opiáceo, escape. El desamor desesperadamente. Si quererte implica tanto dolor, tanta ansiedad, tantas migrañas e insomnios, deseo no desearte, quiero no quererte. Añoro la posibilidad de no amarte, de arrancarte como una espina clavada en mi ego: de eso se trata, alivio de la aversión. Amar el desamor, el sueño de todo amante rechazado, la amnesia que suplica el doliente, deshacer lo que se hizo mal. La tecla mágica, un clic, y que todo se apague, salirme del programa para siempre. Un virus, ¿por qué no?, que se enquiste en mi cerebro y detener esta pasión, que no es otra cosa que padecimiento. En otras palabras: necesito desenamorarme, ¿qué hago, doctor?

¿Anestesiar el corazón?: no es posible. ¿Eludir el amor cuando la flecha está clavada?: ya es tarde ¿Eliminar el sentimiento por decreto, con sólo proponérmelo?: pura ilusión. No puedo anular el afecto de un sablazo.

¿Qué hacer entonces?: arrojo, audacia en grado extremo, dejarte aunque me duela. Hacerte a un lado queriéndote, cambiar el dolor de tu presencia por el dolor saludable de tu ausencia definitiva. Hacerte a un lado como un adicto lo hace con la droga o un alcohólico con la bebida: autocontrol, autorregulación limpia y ascética. ¿El motor, la motivación?: pura supervivencia, me hace daño quererte. Te dejo porque tengo que hacerlo, no porque no te quiera sino porque no me convienes. No me viene bien tu amor, altera mi humanidad, me hunde, no crezco como persona, mi potencial se opaca. Por eso no voy a esperar desenamorarme para dejarte, voy hacerlo ahora, pese al amor que todavía siento.

No se trata de negar lo que siento sino de no verte, de no entrar a tu territorio, de no ceder a la tentación de los sentidos, de no estar allí donde no debo estar. Un toque de dignidad, un alegato al suicidio ¿Habrá algún hecho amoroso más cruel y cursi que Romeo y Julieta? ¿Amor incondicional, total, radical?: existen pocos, y no es el mío.

No soy capaz de retirarme de tu lado de manera razonada y razonable, con la imperturbable tranquilidad budista, con la templanza de un espíritu educado en el estoicismo. Lo mío es una tromba, un cúmulo de irracionalidad desordenada que deja por fuera todo vestigio de inteligencia. ¿No habrá una terapia aversiva, doctor, como en La naranja mecánica, donde yo pueda sentir asco por él, fastidio esencial ante su presencia, ganas de vomitar, sensación de muerte? La respuesta es, no.

Dureza de una realidad que se impone. No hablo de amistad, del amor amigo que siempre es apacible y correspondido, sino de la apetencia, del deseo, del sentido de posesión, del apasionamiento que nos determina y nos despoja de toda lógica. Ayúdeme, doctor, a que la cocaína no me guste. Muy difícil, por no decir imposible. ¿Pero el amor es una droga?: a veces funciona de manera similar. Un sinnúmero de personas sufren de adicción afectiva y son incapaces de renunciar al amor cuando deben hacerlo.

DESENAMORARSE A VOLUNTAD: quimera, facilismo. En algunas subculturas árabes el hombre puede separarse de la mujer con solo golpearse el pecho y decir tres veces consecutivas: "Me separo de ti". Así de sencillo. Pero no dicen: "Me desenamoro de ti", "Me desenamoro de ti", "Me desenamoro de ti". Nadie posee esa magia, ese poder.

De manera similar, no podemos enamorarnos a voluntad de cualquier persona. Quizás sea posible crear las condiciones para que el amor florezca o incrementar las probabilidades para que se manifieste, pero traerlo intencionalmente de la nada es ilusión. Nadie duda de que hay personas de la cuales podríamos enamorarnos si se dieran ciertas condiciones, y tampoco dudo de que podrías desenamorarte de cualquier amor enfermizo si te alejaras lo suficiente para que el tiempo limpiara poco a poco los resabios de ese amor sufriente. En otras palabras: autocontrol, tenacidad, disciplina, vade retro Satanás, y esperar luego a que el universo se encargue de los detalles.

TE DEJO PORQUE TENGO QUE HACERLO, NO PORQUE NO TE QUIERA SINO PORQUE NO ME CONVIENES

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