Feeds:
Entradas
Comentarios

Archive for the ‘TEXTOS CODEPENDENCIA’ Category

Es todo un desafío, poder expresar lo que a uno le pasa en pareja. Sin acusar al
otro y sin defenderse.

Hay una responsabilidad en uno de los miembros que es la responsabilidad de tomar
la iniciativa por romper un pacto.

Es entonces cuando afloran nuestras conductas más neuróticas e infantiles…

Las ganas de volver a estar juntos, es el elemento clave que hace que una relación sea
potencialmente salvable luego de una infidelidad o crisis de pareja importante.

Cuando hay ganas de estar juntos, el corazón de ambos se rebela ante la posibilidad de
una separación definitiva.

Cuando el ojo de la tormenta pasa y las emociones se estabilizan tanto el uno como
otro, necesitan gestos concretos de su compañero o compañera, especialmente
aquellos gestos que demuestran que el otro me sigue importando. Que es
importante para mi seguir teniéndolo en mi vida.

Que estoy haciendo y que estoy dispuesto a hacer para que mi pareja note lo mucho
que importa? La suma de minúsculos gestos cotidianos es lo que crea el clima
favorable para el reencuentro.

No hay manera de saber de antemano como va a funcionar una relación, ni de
calcular si va a durar pero se lo consigue entregándonos a lo que hay, sin
exigencias y sin expectativas. No es fácil.

Cuando uno ha sido herido y no quiere que le vuelva a pasar lo mismo, para evitarlo,
tenemos ideas, estrategias, expectativas, de cómo debería ser nuestra próxima relación.
Nos volvemos rígidos, exigentes y no dejamos que la relación fluya en forma
natural. Queremos “empujar el rio para nuestro lado”, para que corra por donde
decidimos que nos conviene y entonces la relación se vuelve forzada y sin
libertad.

A medida que crecemos dejamos atrás la manera de enamorarnos de los veinte años, quizá quede atrás algo de locura, pero pueden abrirse paso la profundidad y la
madurez, una madurez necesaria para que sin dejar de buscar un amor perfecto,
seamos capaces de disfrutar de un amor real entre personas reales.

Si somos lo suficientemente valientes como para reconocer esta situación, podríamos
convertir al otro en un maestro en lugar de un enemigo. Si sabemos mirarlo de
esta forma, la magia puede volver y los conflictos pueden convertirse en una
señal pero positiva, de los aspectos que cada uno debe desarrollar.

Cuando la grieta se produce, cada integrante de la pareja comienza a ver en aquel que
antes lo completaba, el rostro de un enemigo.

Como se sale si es que hay salida?

La relación de pareja es uno de los más grandes espejos que tenemos para mirarnos,
el mejor y el más cruel de los espejos. Nos enojamos porque la imagen que el
nos devuelve no nos gusta. Entonces es el espejo el que nos hace horribles?

Nos enojamos con el que da la noticia que no queremos recibir, quisiéramos actuar
como Caligula, matando a todo aquel mensajero que no trae buenas noticias, como
si con eso consiguiera que la mala noticia desaparezca.

Apelando a la valentía de mostrar las partes vulnerables para pedir ayuda en lugar de
levantar muros de defensa. Cuando las partes débiles de los dos que discuten
consiguen conectarse y comprenderse, crece la confianza y cada uno puede ser el
maestro del otro, allanando el camino para que la mágica conexión de almas
aparezca.

Por mas que vivamos planificando y pretendiendo controlarnos a nosotros mismos y a
nuestro entorno nada suele suceder como esperamos. Este hecho es tan
verificable en la realidad que se parece más a una verdad de Perogrullo que a
un pensamiento intelectual. Y sin embargo, hay un montón de gente que actúa,
vive y siente como si las cosas no funcionaran así.

Discutir y agredir al otro por algo que ya nos hizo y nos lastimo, es un acto de
inmadurez absoluta y básicamente una batalla perdida.  Porque lo que esta hecho, hecho esta.

Mirando hacia adentro apareció un mi un sentimiento casi ya olvidado… No sabia como
hacer para aceptar mis limitaciones sin olvidar de reconocer mis capacidades.

Mas que nunca cuando formamos una familia la sociedad nos anuncia que ha llegado la
hora de funcionar mas como “se debe” que de acuerdo con lo que se sentimos en
cada momento.  Asi es como solemos perdernos a nosotros mismos y vamos renunciando de a poco a la alegría, a la frescura y  a la espontaneidad. No hace falta
decir, que sin estas tres herramientas, no puede haber una sana sexualidad…

Es por eso que muchos, entran en una carrera frenética de cambio de compañero, de
salir con cualquier persona… buscando sexo por sexo mismo. Pero ese sexo de la
genitalidad, no implica una conexión con el otro. Ese sexo no eleva a nadie.
Porque en sentido estricto es un sexo sin sexualidad. Mantener y desarrollar un
contacto sano con la vida es ser uno mismo y enamorarse de estar vivos en todos
sus aspectos. En eso consiste el cultivo del terreno del amor. Cuando el
terreno está listo, la mayoría de las veces florece nuestra mejor sexualidad,
lo que posiblemente incluya lo genital, pero que no se acaba ahí.

Hay que ser conscientes de que en verdad no es posible “tener” nada, mucho menos a
alguien. Pero preferimos dar por sentado que nada cambiara. Miramos nuestro
compañero y creemos estar viendo siempre al mismo, porque decidimos que así es.
Pero no es.

No pienso que la pasión tenga que sostenerse sobre la base del miedo a perder al
otro, porque estoy segura que nada bueno puede crecer basado en el miedo. Digo
que las parejas duraderas están hechas de una sabia mezcla de cercanía y
espacio. Cercanía que genera intimidad, respaldo y seguridad. Espacio que nos
hace libres y conscientes de nuestras posibilidades de cambio. No hay límites
para cambiar, porque no hay límites para crecer y ese es el sentido de la
pareja: Crecer  al lado del otro. La vida
compartida es una oportunidad para eso.

La verdadera pasión no se mantiene cambiando de partenaire todos los días, sino
descubriendo que nosotros, los dos, somos un poco distintos cada mañana, y a
partir de allí, el sexo, la pasión, el deseo y la atracción por el otro pueden
renovarse dia a dia. Es necesario entrenar la pasión. Ya que no hay cosas
apasionantes sino pasión puesta en las cosas.

Es inútil además de poco aconsejable, siquiera intentar tenerlo todo bajo control
o querer anticiparse a lo que sigue. En esa época aprendí que, nos guste o no
lo que la vida tiene para darnos no se detiene a escucharnos, la vida fluye,
solo fluye.

Cuando luchamos contra lo que es, por ser como es, interrumpimos el libre fluir de los
acontecimientos y evitamos que la situación pueda evolucionar hacia mejor.

Hay un ejercicio muy bueno que nos ayuda a salir de la no aceptación de cosas que
nos pasan y nos corren del papel de victimas en el podemos encontrarnos, pensar
que:

Para aprender a…

Para darme cuenta de que…

Entender es con la cabeza, comprender es con el corazón. Y si mi corazón está herido,
muy difícilmente pueda terminar de asimilar lo que haya pasado.

Igualmente hay que reconocer que fue él, quien me enseño a tomarme la vida con mas
levedad, a no hacerme tanto problema por cada cosa.

Me siento estafada, no tenida en cuenta y una vez más abandonada. Una vez más no
elegida… Sentimiento terrible para la autoestima de una mujer…

Nuestro compañero o compañera es un maestro. Alguien que nos enseña cosas importantes de maneras muy extrañas (a veces provocando nuestra furia).

El amor y sus vaivenes, los encuentros y desencuentros, son guías que nos muestran
los problemas que siguen habitándonos y que somos capaces de ver de otra
manera.

No hay conflicto que no tenga salida. Lo que cierra el camino no es el conflicto,
sino el orgullo, el endurecimiento, la cerrazón. El precio de nuestra reacción no
lo paga solamente la relación de pareja, sino que nosotros mismos perdemos
contacto mismo con la magia de la vida. Nos volvemos personas cerradas. La idea
y el deseo de que es posible complementarme con el otro.

No es necesario que nadie me de lo que yo ya tengo. Nada nos falta. Pero si
precisamos, una y otra vez de alguien que con amor sea el espejo en el que
podemos vernos sin temor. Esa será la ayuda que me permitirá destrabar los
mecanismos que me impiden volverme la mejor persona que yo puedo ser.

Tener un vínculo fuerte y duradero es lo que toda persona normal aspira. Tener una relación clara. Lo vivido fue y es importante.

El camino no es estar de acuerdo con lo que el otro hace después de separado, pero
se puede intentar entender sus razones, aunque sean muy distintas de las propias.
Aceptar que el otro tiene sus razones para hacer lo que hace aunque yo no lo
comparta. Por algo las personas se separan…

No es el más seguro de los hombres pero me dio seguridad.

No es el más valiente pero siempre  me ayudo con mis miedos.

No  es  el más exitoso pero siempre me ayudo con mi desarrollo personal y
profesional.

Me apoyo siempre y yo crecí mucho a su lado.

La vida siempre concede más de una oportunidad para darnos cuenta de todo lo que
nos sucede y para crecer en ese darnos cuenta. El cosmos conspira para que las
mismas situaciones se repitan una y otra vez, hasta que aprendamos lo que
debemos aprender de ellos.

La jugada era tan maquiavélica como eficaz. El había querido que yo me entere,
pero sin decírmelo directamente.

Nada a lo largo de la vida permanece constante. Poco o mucho, cada uno de nosotros
va cambiando en sus pensamientos, en sus gustos, en sus comportamientos. Del
mismo modo, el mundo que enfrentamos se transforma día a día. Lo que aprendimos
ayer, quizá no sirva, tal cual, para hoy, porque hoy otras cosas suceden y aun
las mismas cosas pasan de forma diferente. Este cambio constante es lo que
transforma la vida en una apasionante y sorprendente novedad continua y
cotidiana. La pareja es parte de la vida de una persona, y esta sujeta a los
mismos cambios para los que no siempre estamos preparados, y por lo tanto es
inevitable que las crisis de pareja ocurran. Algo nuevo sucede o viene
sucediendo y rompe el equilibrio al que se había llegado y no es posible
arribar a un nuevo equilibrio, entonces se produce la crisis. Es algo norma y
natural, es parte de la vida de la pareja. Si queremos que la pareja perdure,
no se trata de evitar los “desequilibrios” sino de aprender a resolverlos.

Detrás de cualquier crisis hay un desbalance. El centro se ha corrido, los miembros de
la pareja ya no se perciben el uno al otro en igualdad de condiciones “como
antes”.

Necesitamos dar y recibir, especialmente en la pareja si queremos seguir creciendo al lado del otro. Para que haya verdadera intimidad en una atmosfera relajada, ambos
individuos necesitan tanto sentir que dan algo de si, como saber que también reciben
algo.

La mutua alimentación no siempre puede mantenerse equilibrada.

Hay muchas circunstancias que inclinan la balanza a lo largo de la vida de la
pareja.

Aprendí que las heridas, los desencuentros, y las crisis son ciertamente dolorosas pero
es completamente imposible evitarlas si hablamos de una relación comprometida.

Hay una herida esencial que todo ser humano tiene. Y esa herida es no querernos lo
suficiente.

Hay un ejercicio de Jorge Bucay que propone escribir cosas que no hemos recibido en
la infancia y hubiéramos querido que sucedieran…. “Un papa que me escuchara y
estuviera presente cuando yo lo necesitaba”. Y luego se cambia a esa lista, la
consigna por coas que espero de un hombre. El resultado es sorprendente, viví
toda mi vida buscando en cada encuentro un papa que me diera el amor que no recibí
de niña y que por eso no sentía dentro de mi. La sanación ocurrió cuando pude
conectarme con el amor que los hombres me habían dado, comenzando por mi padre,
en lugar de enojarme por lo que no me pudieron dar. La sanación ocurrió cuando
pude ver a la niña herida dentro mío dentro de todas las personas que me
amaron, y valorar lo que me dieron…

Me pase la vida buscando a alguien que llenara el vacio del amor que acarreaba de
la infancia y finalmente había descubierto que mi vida estuvo siempre sostenida
por el amor que llevo dentro.

Te quise mucho, todo lo que te di te lo di con ganas, tú me diste muchísimo y te
lo agradezco. Pero nos dijimos un montón de cosas feas , sumamente dolorosas y todo quedo mal entre nosotros,  yo asumo mi parte, y espero que vos asumas la tuya. Aunque te agradezco por todo lo feliz que me hiciste y el dolor que me causaste.

Read Full Post »

brene brown

https://www.google.cl/url?sa=t&rct=j&q=&esrc=s&source=web&cd=1&cad=rja&uact=8&ved=0CCcQyCkwAA&url=https%3A%2F%2Fwww.ted.com%2Ftalks%2Fbrene_brown_on_vulnerability&ei=TuORU92qFfDNsQT8uoDoAg&usg=AFQjCNFQI-PWMmxuPvQj0paL5569jTRwEw&sig2=MunN3lKZLdiMKkpFHDLRsw&bvm=bv.68445247,d.cGU

Brene Brown es profesora de University of Houston Graduate College of Social Work y ha realizado estudios sobre la vulnerabilidad, el coraje, la autenticidad y la vergüenza. Estudia la conexión humana, nuestra capacidad de empatía, de pertenencia, de amar. En esta charla conmovedora y divertida en TEDxHouston, comparte una visión profunda de su investigación que la llevó a una búsqueda personal para conocerse a sí misma y a la Humanidad.

Aquí les dejo algunos de los fragmentos que podemos escuchar en la conferencia que recomiendo ver en totalidad pues no tiene desperdicio. Con un lenguaje claro y divertido nos habla de sus investigaciones con respecto a la vulnerabilidad. Que la DISFRUTEN!!:

“Así que empecé con la noción de conexión… te das cuenta que si estamos aquí es por la conexión. Es lo que nos da sentido y finalidad a nuestras vidas… Esa conexión, la habilidad de sentirnos conectados, es nuestra programación neurológica…
…Porque al preguntar a las personas sobre el amor te hablan de desilusión amorosa. Al preguntar sobre pertenencia, te contarán experiencias muy dolorosas de exclusión. Y al preguntar sobre la conexión me contaron historias de desconexión…

…la vergüenza se entiende fácilmente como el miedo a la desconexión… Las únicas personas que no sienten vergüenza son las incapaces de sentir empatía o conexión humana… Lo que refuerza esta vergüenza es: “no soy suficiente bueno”…

…Y es que cuando me fijé en las personas que entrevisté, y los dividí entre los que realmente tenían un sentido de dignidad, —de esto se trata, del sentido de dignidad—, éstos tienen un sentido fuerte de amor y pertenencia. Y los que luchan por mantener la dignidad, los que siempre están preguntándose si son suficientemente buenos. Había sólo una variable que los separaba… Las personas con un sentido fuerte de amor y pertenencia, pensaban que eran dignas de amor y pertenencia, eso es todo… Y para mí, la parte difícil de eso que nos mantiene desconectados es nuestro miedo a no ser dignos de conexión… Así que tomé todas las entrevistas donde vi dignidad, busqué la gente que vivía de ese modo, y sólo los observé a ellos…

… (las personas “dignas”)… Lo que tenían en común era un sentido de coraje. Y quiero diferenciar entre coraje y valentía… Coraje, cuando se integró a la lengua inglesa, viene de la palabra latina “cor” que significa corazón, originalmente significaba explicar la historia de quién eres con todo tu corazón. Así que estas personas, sencillamente, tenían el coraje de ser imperfectas. Tenían la compasión para ser amables con ellas mismas primero y luego con otros, pues no podemos tener compasión de otros si no podemos tratarnos a nosotros mismos con amabilidad. Y por último, tenían conexión… Eran capaces de renunciar a quienes pensaban que debían ser para ser lo que eran, que es absolutamente lo que se tiene que hacer para conectar…

…Otra cosa en común era que ellos aceptaban por completo la vulnerabilidad. Creían que lo que los hacía vulnerables los hacía hermosos… Simplemente mencionaban que era necesaria…

… Sé que la vulnerabilidad es el núcleo de la vergüenza y el miedo y de nuestra lucha por la dignidad. Pero también es donde nace la dicha, la creatividad, la pertenencia, el amor…

… Este es el mundo en el que vivimos. Vivimos en un mundo vulnerable. Y una manera de enfrentarlo es insensibilizando la vulnerabilidad… El problema es, y lo descubrí en esta investigación… es que no se puede insensibilizar selectivamente una emoción. No puedes decir, “aquí está todo lo malo: la vulnerabilidad, la pena, la vergüenza, el miedo, la decepción; no quiero sentir esto”… No puedes insensibilizar los malos sentimientos sin insensibilizar otros afectos. No puedes insensibilizar selectivamente. No se puede insensibilizar lo malo sin anular la dicha, sin insensibilizar lo lindo. Insensibilizamos también la gratitud, la felicidad…

… Otra cosa que hacemos es convertir todo lo incierto en cierto… Sólo certezas. Mientras más miedo tengamos, más vulnerables somos, y más miedo tenemos… ¿Saben cómo describimos la culpa en nuestra investigación? “una forma de eliminar el dolor y la incomodidad”…

…Y más peligrosamente, tratamos de perfeccionar a nuestros hijos… nuestra tarea es verlo y decir, “Eres imperfecto y estás hecho para luchar pero eres digno de amor y pertenencia”…

… Pero existe otra manera… He descubierto, que tenemos que dejarnos ver, que nos vean vulnerables. Hay que amar con todo el corazón aunque no haya garantías… Ejercer la gratitud y la dicha en esos momentos de terror cuando nos preguntamos “¿Puedo amarte tanto? ¿Puedo creer en esto tan apasionadamente? ¿Puedo enojarme tanto por esto?” Me puedo detener y en lugar de ser catastrófico decir: “Simplemente estoy muy agradecido”. “Porque estoy vivo, porque sentirse vulnerable significa que estas vivo”. Y por último, creo que es más importante creer que somos suficientes. Porque cuando funcionamos desde la perspectiva “Soy suficiente” entonces dejamos de gritar y empezamos a escuchar. Somos más amables con las personas que nos rodean y más amables y considerados con nosotros mismos.

Read Full Post »

amame

¿PRISIONERO DEL AMOR? Es su caso?

Permanecer en una relación perjudicial puede ser peligroso para su salud. Puede trastornar su autoestima y destruir la confianza en sí mismo con tanta certeza como fumar es perjudicial para los pulmones. Cuando la gente dice que la relación con su compañero -amante o esposo- le está matando, puede que sea verdad. Las tensiones y los cambios químicos provocados por el estrés pueden desestabilizar cualquiera de sus sistemas orgánicos, pueden absorber
toda su energía y disminuir su resistencia a cualquier tipo de microbio hostil. Y a menudo pueden conducir al abuso de válvulas de escape poco saludables como el alcohol, las anfetaminas, los barbitúricos, los narcóticos, los tranquilizantes, las persecuciones temerarias e incluso algunos actos públicos suicidas.

Pero incluso si no hubiera ninguna amenaza para su salud, permanecer demasiado tiempo en una relación aburrida o mortal puede ensombrecer su vida con frustración, enfado, vacío y desesperación. Puede que haya intentado mejorarla, devolverle un aliento vital, pero haya descubierto que sus esfuerzos han sido vanos y desmoralizadores. Por supuesto, no está solo.

Muchas personas fundamentalmente racionales y prácticas se encuentran con que no son capaces de dejar una relación aunque ven que es perjudicial para ellas. Su sentido común y el respeto por sí mismos les dice que deben terminarla pero, con frecuencia, para su desesperación, se quedan colgados. Hablan y actúan como si algo les retuviera, como si su relación fuera una cárcel y estuvieran recluidos en ella. Los amigos y psicoterapeutas pueden haberles explicado
que, en realidad, la «puerta de su cárcel» está abierta de par en par y que lo único que deben hacer es dar un paso para salir. Pero, a pesar de lo desesperados que están, siguen ahí. Algunos se acercan al umbral y después vacilan. Otros hacen breves salidas, pero rápidamente vuelven a la seguridad de la cárcel con alivio y desesperación. Algo les dice que deben salir. Algo en ellos sabe que no deben vivir de esta manera. Sin embargo, multitud de personas eligen quedarse en sus cárceles, sin hacer ningún esfuerzo para cambiarlas -excepto, quizás, colgar unas bonitas cortinas y pintar las paredes de colores decorativos. Pueden acabar muriéndose en una esquina de su celda sin haber estado realmente vivos en muchos años.

EL PODER DEL AUTOENGAÑO:

Todas estas personas creen realmente que sería mejor para ellas dejar la relación, pero, cuando llega el momento de hacerlo, se quedan paralizadas. Con el fin de permanecer en la relación, a sabiendas de que va contra sus mejores intereses, con frecuencia intentan engañarse tergiversando la situación. Racionalizan, utilizando «buenos» motivos para ocultar otras posibles razones inconscientes.

La racionalización no es la única técnica de autoengaño. A veces las personas albergan creencias y sentimientos profundamente arraigados que desafían a la lógica y, lo que es peor, que pueden empañar el sentido común en lo que respecta al propio interés de la salud de cada individuo.

ADICCIÓN A UNA PERSONA:

No solamente es posible, sino que, además, es extremadamente corriente que una de las personas de una relación sentimental se haga adictiva a la otra persona. Stanton Peele, en su libro Love and Addiction, reconoció la naturaleza adictiva de algunas relaciones amorosas.

Repasando algunos estudios de adicción a las drogas, llegó a una conclusión común: que el elemento adictivo no está tanto en la sustancia (como el alcohol, el tabaco o un narcótico) sino en la persona que sufre la adicción. En las relaciones amorosas, este elemento adictivo toma la forma de una necesidad compulsiva de conectar y de mantenerse en conexión con una persona en especial. Pero, ¿acaso se trata siempre de una necesidad adictiva? ¿Por qué lo llamamos adicción? ¿Por qué no lo llamamos amor, preferencia o sentido del compromiso?

A menudo, hay mucho amor y compromiso en una relación adictiva. Pero, para amar y comprometerse de verdad, uno debe escoger libremente a la otra persona y uno de los síntomas de una adicción es que es un instinto compulsivo que, por definición, supone que esta libertad se ve limitada. El adicto al alcohol o a las drogas se ve conducido hacia la sustancia adictiva, aunque sepa que es mala para él. Y, cuando hay un fuerte elemento adictivo en una relación, el sentimiento es de «Tengo que conseguir a esta persona, tengo que mantenerme unida a ella, aunque la relación sea mala para mí».

Así que el primer indicio de que estamos implicados en una adicción es su calidad compulsiva.
El segundo es el pánico que uno siente ante la posible ausencia de la sustancia. Las personas que están en una relación adictiva pueden experimentar un pánico desbordante con el solo pensamiento de que se rompa la relación. A veces, he oído hablar de personas que se sientan ante el teléfono y empiezan a marcar el número de su compañero de una relación sentimental insatisfactoria, con la determinación de decirle que han terminado, pero se eleva tanto su nivel de ansiedad que tienen que colgar.
El tercer indicio de una adicción es el síndrome de abstinencia. A pesar de lo malo que es el pánico a contemplar o dirigirse hacia una posible ruptura, éste no se puede comparar con la desesperación cuando la ruptura se produce realmente. Una persona que acaba de terminar una relación adictiva puede sufrir una agonía mayor que los adictos a las drogas, los fumadores y los alcohólicos puedan sufrir cuando tienen el mono y, en muchas formas, la
reacción es similar. Con frecuencia, por ejemplo, hay dolor físico (el pecho, el estómago y el abdomen son especialmente reactivos), llantos, desarreglos en el sueño (hay personas que no pueden dormir y otros que duermen demasiado), irritabilidad, depresión y el sentimiento de que no hay ningún sitio adonde ir y que no hay ninguna forma de terminar con la sensación desagradable excepto volviendo a la antigua sustancia (persona). El deseo puede hacerse tan intenso que, a menudo, derrota las mejores intenciones del sufridor y le conduce de nuevo al origen de su adicción.
El cuarto indicio de una adicción es que, después de un período de luto, normalmente hay un sentimiento de liberación, triunfo y logro. Esto se diferencia del lento y triste proceso de aceptación y curación que sigue a una pérdida no adictiva.

Debajo de estas reacciones, la similitud esencial entre los adictos, ya sea su adicción a una sustancia o a una persona, es un sentimiento de estar incompleto, de vacío, desesperación, tristeza y de sentirse perdido, que la
persona cree que sólo puede remediar a través de su conexión con algo o alguien fuera de sí mismo. Dicho algo o alguien se convierte en el centro de su existencia y la persona esta dispuesta a hacerse mucho daño para mantener su
conexión con ella intacta.

¿SUFRE USTED DE ADICCIÓN?

Probablemente, hay un elemento adictivo en todas las relaciones sentimentales, y esto, en sí mismo, no tiene por qué ser malo. De hecho, puede añadir fuerza y placer a la relación. Después de todo, ¿quién es tan completo, tan autocontrolado, tan «sano» y “maduro” que no necesite sentirse bien a través de un estrecho lazo con alguien? En realidad, un indicio de una buena relación es que nos pone en contacto con lo mejor de nosotros mismos. Lo que convierte determinada relación en una adicción es cuando estos pequeños «Te necesito» adictivos se extienden para convertirse en la fuerza que controla su lazo afectivo. Esto provoca una compulsión interior que le priva de varias
libertades esenciales: la libertad de sacar su mejor yo en la relación, la libertad de amar a la otra persona mediante la elección y el compromiso afectivo antes que verse empujado por su propia dependencia y la libertad de escoger permanecer con la otra persona o dejarla.

Si se siente profundamente infeliz en una relación amorosa y, sin embargo, permanece en ella, ¿cómo puede saber si su decisión de quedarse está basada en la preferencia y el compromiso o si sufre de adicción? Existen diversos síntomas que puede buscar en su interior para saber si sufre de adicción:

1. Aunque su propia opinión objetiva (y quizás la opinión de los otros) le dice que la relación es negativa para usted y no espera ninguna mejora, no toma ninguna medida efectiva para romper con ésta.
2. Se busca motivos sin pies ni cabeza para quedarse en ella y que no son lo suficientemente sólidos como para equilibrar los aspectos negativos de la relación.
3. Cuando piensa en acabar la relación, siente verdadero pavor y se engancha todavía más a ella.
4. Cuando toma medidas para acabarla, sufre un agudo síndrome de abstinencia, que incluye desarreglos físicos que sólo se alivian recuperando el contacto.
5. Cuando la relación se ha terminado de verdad (o fantasea con que realmente ha terminado), siente la pérdida, la soledad y el vacío de una persona eternamente exiliada -a menudo seguidos o acompañados por un sentimiento de liberación.

Si encuentra la mayoría de estos indicios, puede estar seguro de que está en una relación en la que los elementos adictivos se han convertido en tan importantes y tan dominantes que destruyen la capacidad de dirigir su propia
vida. Y, de la misma manera que un alcohólico debe empezar su camino hacia la sobriedad admitiendo «Soy un alcohólico», usted debe empezar con el reconocimiento de que está colgado de verdad. Este es un paso esencial para
comprender la base de su adicción, para ver cómo funciona y para ser lo suficientemente libre como para decidir si desea trabajar para mejorar la relación, aceptarla tal como es o, si no puede ni mejorarla ni aceptarla, romperla.

EL HAMBRE DE CARIÑO – LA BASE DE LA ADICCIÓN:

Si sospecha que está en una relación perjudicial porque siente adicción, entonces, es esencial que comprenda sus raíces. De otro modo, es probable que agrave el problema siendo autocrítico o condenando su adicción como una
debilidad o una falta humillante. O quizás decida que, como se trata de una adicción, puede seguir con ella porque, después de todo, es más fuerte que usted. Pero si sabe cómo ha evolucionado su adicción, podrá verlo como un
proceso lógico y comprensible en su historia, adoptar una actitud compasiva hacia ella y aprender lo que puede hacer para superarla.

NIVELES DE ADICCIÓN:

Hay tres «niveles de vinculación» psicológicos que pueden influir en su decisión de quedarse en una relación que sabe que debería dejar. En primer lugar, están las Consideraciones prácticas para no dejarla y, puesto que están en el nivel más evidente, son las más fáciles de entender y observar.

El segundo nivel son las Creencias que usted mantiene sobre las relaciones en general, sobre sus relaciones concretas problemáticas y sobre usted mismo. En parte, estas Creencias consisten en opiniones populares y comportamientos aprendidos como: «El amor lo conquista todo», «El amor es para siempre», «El matrimonio es un sacramento y es inquebrantable», «Lo más importante es la seguridad», «Vale más malo conocido que bueno por conocer», «Acabar una relación es un error», «Estar solo es humillante», «Nunca debes herir o decepcionar a nadie», «No ser una pareja es como ser sólo media tijera», etc. Y, después, están las Creencias sobre uno mismo, como: «No soy lo suficientemente atractivo», «No soy lo suficientemente inteligente», «No soy lo suficientemente interesante», «No tengo el suficiente éxito», por lo tanto, «Nadie más podría quererme, así que es mejor que me quede donde estoy». Y, además, «No soy lo suficientemente competente como para arreglármelas solo».

Finalmente, está el nivel más profundo de sentimientos y motivos que pueden bloquearle. Este nivel se origina tempranamente, a menudo se pone en funcionamiento sin que usted sea consciente de ello y puede, desde sus recesos escondidos, controlar su vida. Este nivel existe en todo el mundo en grados variables y su poder emocional puede ser mucho mayor que los niveles de Consideraciones prácticas y Creencias.

El primer grado es El Hambre de Cariño. Y éste es el que vamos a explorar porque El hambre de cariño es la
base de la adicción hacia otra persona. Es tan potente que puede anular las Consideraciones prácticas («Esta relación es perjudicial para mi salud») y Creencias («Una persona debería abandonar una relación restrictiva y sin amor») que se oponen a ella. Las raíces de las necesidades de cariño son fáciles de comprender. Todo el mundo empezó siendo un niño desvalido. Solo, ni siquiera podía hacer las cosas más rudimentarias para su propia comodidad o supervivencia. Acababa de salir de un lugar en el que su comodidad y seguridad eran tan completas que nunca más conocería una felicidad y una seguridad tan absolutas. Lanzado al mundo, es seguro que no podía por sí solo hacer frente a las demandas del exterior o a los sentimientos caóticos del interior. Su impulso debía haber sido ir directamente hacia la seguridad y el calor calor pero, lógicamente, no podía.

Sin embargo, usted tuvo una madre y, seguramente, ella respondía a sus necesidades de las tres formas siguientes: (1) Le mantenía vivo y bien, (2) Le proporcionaba la ilusión de disfrutar de la seguridad y satisfacción de estar en un lugar parecido al útero materno y (3) Le daba, a través de la fusión simbiótica con esta poderosa persona, la ilusión de ser enormemente fuerte. Se trata de una situación difícil de controlar y a la que cuesta renunciar, ya sea ante su propio deseo innato de convertirse en una persona individual o ante el intento de su madre de ir apartándolo de sí. Es comprensible que reaccione aferrándose a ella.

EL FUNCIONAMIENTO DE LA ADICCIÓN: EL OBJETO DE MI AFECTO.

Para la mayoría de la gente, el Hambre de cariño no conduce a adherirse a nadie. Es más selectiva que esto. Quizás nos sintamos amigables con algunas personas y atraídos hacia otras, pero no se convierten necesariamente en el objeto de nuestra Hambre de cariño. Normalmente, hay alguna cualidad especial que una persona debe tener para atraer y retener nuestra Hambre de cariño. Para cada uno de nosotros, esta cualidad es distinta, pero una persona que la tenga se convierte en lo que llamamos la Persona fetiche del cariño. Esta persona debe tener Atributos especiales, los cuales categorizamos así:

1. Atributos físicos La mayoría de la gente suele sentirse más atraída por un tipo físico que otro, y puede que no se trate solamente de una simple atracción sexual. Para cada uno de nosotros, algunos atributos físicos pueden atraer directamente nuestras necesidades de cariño.

2. Rasgos de personalidad: Si piensa en las personas con las que se ha sentido íntimamente unido en una relación amorosa, las posibilidades son que tengan mucho en común. Además del hecho de que muchas pueden compartir atributos físicos similares, también pueden tener rasgos de personalidad característicos.

3. La forma en que se comporta con usted: Algunas personas son afortunadas -se sienten atraídas por personas que las
tratan bien.Hay otros matices acerca del comportamiento de una persona con usted
más allá de si le trata bien o mal: «Me hace reír mucho y esto me encanta». «Se puede confiar en ella. Si dice que hará algo, seguro que lo hará». «Actúa como un niño pequeño conmigo -de manera irresponsable y poco de fiar. Pero debe de gustarme porque siempre he escogido hombres así». «Ella es como todas las mujeres con las que he salido —egocéntrica, egoísta y fría como una estatua». «Ella me acepta como soy y me deja el espacio que necesito. Nunca me
involucro con mujeres que me cargan de exigencias».

Cuando las cualidades que le acercan a una persona están presentes, ya sea en rasgos físicos o de personalidad, o en la forma que la persona se relaciona con usted, ello puede conducirle a un vínculo tan fuerte, tan adictivo que, incluso si la relación es restrictiva y destructiva, puede encontrarla inmensamente difícil de romper o cambiar. ¿De dónde procede el poder de esta Persona fetiche del cariño? ¿Cuáles son las raíces de esta atracción en usted?.

Probablemente, todo el mundo tiene tendencia a tener Fetiches de cariño porque todo lo que significa es que cada uno, probablemente, nos vemos atraídos de forma lógica por personas con determinadas cualidades más que con otras cuando buscamos la gratificación de nuestras necesidades de cariño.

La existencia de estos fetiches no es, en sí misma, una causa de preocupación. La mayoría de los Fetiches de cariño son bastante inofensivos, salvo que pueden tender a descartar relaciones íntimas con otras personas perfectamente adecuadas. Puede haber un valor positivo en estos fetiches si le conducen a una relación buena y creciente, porque pueden crear una interacción de especial belleza y profundidad de compromiso. De hecho, donde hay un componente fuerte de Fetiche de cariño con una relación razonablemente compatible, el poder de dicha atracción puede formar un
vínculo que puede mantener a la pareja junta en las tormentas y tensiones a las que se enfrenta cualquier pareja de humanos que intenten pasar por la vida juntos. Los Fetiches de cariño se convierten en perjudiciales cuando hay un
fracaso inevitable y una derrota (como verse atraído por la avaricia de alguien o la no disponibilidad de alguien), o cuando las cualidades del fetiche tienen tienen tanto poder magnético que le atan a una relación que, debido a otros aspectos, es perjudicial para usted. Y, cuando ocurra esto, tendrá que trabajar en la reducción del poder de estas cualidades fetichistas para que pueda ser libre de formar una relación con un abanico de personas más amplio y más
satisfactorio. Se trata de una tarea difícil, pero no imposible.

AUTOENGAÑO Y ADICCIÓN:

No es fácil mantener una relación adictiva frente a su propia infelicidad, dolor y decepción. Para mantenerse en ésta, quizás haya aprendido a engañarse a sí mismo con la creencia de que es feliz, anestesiar el dolor, disculpar la
decepción. Es comprensible que queramos engañarnos sobre las realidades que no nos gustan cuando nuestra Hambre de cariño nos está obligando a mantenernos allí, pero es tan peligroso como tomar calmantes para bloquear los síntomas de una enfermedad grave. Las maniobras de autoengaño que usted puede estar utilizando para mantenerse enuna situación destructiva:

Racionalización: Su Hambre de cariño busca desesperadamente mantener el vínculo sin importar que se haya debilitado, y sus procesos mentales a menudo pueden confabularse con ello, y de este modo despejar el camino para que el Hambre
de cariño controle sus acciones.

Idealización: Cuando alguien es su Persona fetiche de cariño (especialmente cuando hay enamoramiento), es muy sencillo distorsionar quién es, de forma que se exageren sus puntos positivos y se minimicen u oculten sus puntos negativos. Puede tratarse de una distorsión inofensiva o incluso algo útil que puede servir para engrasar las ruedas de la relación por encima de los inevitables puntos débiles. Pero, cuando idealiza rasgos que le están causando muchos problemas o si su idealización le está encegueciendo hasta el extremo que la relación está resultando perjudicial, entonces esta idealización se convierte en un maligno autoengaño. Una de las formas más frecuentes de esta idealización maligna y una maniobra mental que pueden realizar con igual destreza tanto hombres como mujeres es tergiversar la incapacidad de la otra persona para ser cariñosa, generosa y colaboradora como evidencia de su fuerza más que como una debilidad muy severa.

Esperanzas infundadas: Hay mucha gente que, cuando se encuentra con una relación desagradable y ofensiva, busca con esperanza los indicios de que haya algo mejor. Y a veces lo hay. A veces, el hecho de aceptar la relación tal como es la transforma en algo mucho más positivo. A veces, debajo de las defensas exasperadas y de los frustrantes juegos, puede haber una relación de más valor de lo que puede encontrar a través de una combinación de aceptación y de una fuerte, honesta y cuidadosa confrontación. Puesto que la esperanza y el optimismo nunca son de mayor valor que construir algo tan inestable como una buena relación, las esperanzas infundadas se convierten en una forma de engaño que puede utilizarse para permanecer en una relación castigadora.

Mantener una ilusión: Con frecuencia, la racionalización e idealización que hemos estado examinando son por sí mismas parte de una red de técnicas para mantener una ilusión. Y la ilusión básica, que es, en sí misma una distorsión de la realidad, es «Si puedo estar conectado a esta única persona y hacer que funcione, mi vida será fantástica y, si no puedo, mi vida será horrible, vacía e infeliz». Está basada, como hemos visto en el deseo inconsciente de recuperar la experiencia de una conexión feliz con Mamá en los primeros años y/o una conexión especial y excitante con Papá un poco más tarde. Aferrarse a la Creencia de que solamente un vínculo con esta persona le puede hacer feliz es
aferrarse a una ilusión que probablemente le llevará a la infelicidad. Y hay Creencias que también pueden ayudar a que usted viva una ilusión, Creencias como «Debe funcionar» o «El (ella) debe quererme porque yo le amo tanto». Se haría un favor a sí mismo si se cuestionara algunas de sus nociones básicas sobre las relaciones en general y sobre la que le preocupa actualmente en especial, con el objetivo de desengañarse a sí mismo. Sin duda, algunas ilusiones se añaden a la vida, pero no las que le incitan a quedarse estancado en una relación insatisfactoria.

EL ARTE DE QUEDARSE COLGADO.

Puesto que mantener la conexión con la otra persona es el único objetivo de su Hambre de cariño, probablemente ya haya desarrollado técnicas para conseguir este objetivo. Los métodos que utilice pueden ser muy inconscientes y pueden jugar un papel muy pequeño o muy grande de su interacción con dicha persona, pero, si mira honestamente la interacción, será capaz de descubrir cómo intenta controlar la relación de modo que sus necesidades de cariño puedan satisfacerse independientemente.

Hay cinco técnicas de control muy frecuentes:

1. Control a través del poder: En cierto modo, ésta es la técnica más directa para controlar una relación al
servicio de sus propias necesidades. En sus formas extremas, es la postura del hombre macho o de la hembra maliciosa cuya frase fundamental es: «O lo hacemos a mi manera o nada». Y el ultimátum, «Te dejaré». Lo juegan más efectivamente los que creen que su pareja les necesita más que ellos necesitan a su pareja. Algunas maniobras de poder pueden asustar mucho. La amenaza de que «Si intentas dejarme, te pegaré, te traeré problemas, destrozaré la casa, heriré a los niños o te mataré» ha mantenido a personas en muchas relaciones que ya no querían. Y puede que no sea miedo solamente lo que hace que juegue este terrible juego sino que el miedo se puede combinar con su propia Hambre de cariño para mantenerlo paralizado y encerrado. Para realizar algún cambio, tendrá que ser honesto con usted mismo sobre el asunto «¿Me quedo solamente porque estoy asustado o mi miedo enmascara la resistencia del niño con Hambre de cariño a romper este vínculo?».

2. Control a través de la debilidad: Algunas personas utilizan sus debilidades de forma tan imperativa como otras
personas sostienen un palo. Su manifiesto básico es «Soy débil, desvalido, dependiente y me desmoronaré sin ti. Por lo tanto, tienes que cuidarme, hacer lo que yo quiero que hagas ser mi pilar de confianza y no dejarme nunca». ¡La
debilidad! Es una posición dominante que puede manipular a alguien tan efectivamente que podemos preguntarnos por qué alguien que manda a través de la debilidad querría acabar la relación. Pero, si usted está utilizando la incapacidad y la inefectividad para mantener a la otra persona conectada a usted, entonces, conocerá algunas de las razones para romper esta atadura. Primero de todo, quizás no esté funcionando. Su pareja puede haberse cansado del papel protector y puede haber tergiversado sus sentimientos hacia usted. E, incluso si no lo ha hecho, usted estará pagando un alto precio por esta maniobra -tiene que seguir siendo débil y no mostrarse como una persona completa. En el control a través de la debilidad, igual que con todas las maniobras adictivas, el asunto principal no es romper con su pareja
sino detener la maniobra destructiva. Si puede hacer esto, no se encontrará tanto bajo la inestabilidad de su Hambre de cariño y, o bien podrá mejorar la relación o acabarla, si es lo que le parece mejor. Si su compañero le está controlando a través de la debilidad, sabrá lo fácil que es que caiga en creer que la autoestima de la otra persona, el sentido de la existencia e incluso su supervivencia dependen de usted. Así que, aunque esta autoestima le ahogue, ¿cómo puede atreverse a dejarlo?.

3. Control a través del servilismo: Si su juego es el servilismo, es importante reconocer cómo sirve a su Hambre de cariño proclamando: «Me convertiré en tan útil, tan indispensable que estarás atado a mí y no podrás dejarme». Y, entonces, tendrá que preguntarse a sí mismo: «¿Todo lo que tengo para ofrecer es ‘servir’?
¿De dónde he sacado esta idea? ¿Qué necesidades mías me estoy negando, qué aspectos de mí estoy atacando jugando este papel embaucador?». Y la pregunta más importante de todas: «¿Me atrevo a dejar de ser la amiga siempre dispuesta, sirviente, secretaria, animadora, etc., y, por consiguiente, arriesgarme a descubrir si puedo ser valorada, amada y no abandonada aunque no sea ‘útil’?». Si usted es el objeto del servilismo de su compañero, también tiene que enfrentarse a algunas preguntas. Podría preguntarse si el hecho de que sea útil tiene algo que ver con su insatisfacción con la relación. Es posible que participe en esta interacción destructora del amor no solamente porque
estar bien servido tiene algunas atractivas ventajas, sino también porque recuerda ese feliz tiempo «olvidado» de su infancia en el que le adoraban y era el centro de los esfuerzos y energías de alguien, y porque es posible que
necesite la seguridad de sentir que alguien que se erige como una extensión de sus deseos probablemente le necesita tanto que nunca le dejará. Pero el hecho de que le guste puede estar provocando que le odie tanto que desee marcharse. Quizás debería detener el final de este juego de amo-sirviente antes de marcharse para que primero pueda ver cómo funciona la relación entre ustedes como iguales que se respetan mutuamente.

4. Control a través de la culpabilidad: De buen seguro, la mente humana no ha ideado una técnica más efectiva para
que una persona manipule a otra (aparte de amenazar a alguien con violencia) que provocando sentimiento de culpa. Si sus padres han utilizado la provocación de culpa para controlar su comportamiento, es muy probable que lo utilice (a través de la imitación) y que sea vulnerable a ella (a través de la exposición). En una relación amorosa, la provocación de culpa puede tomar muchas formas. A menudo es sutil y velada —una mirada de dolor, un suspiro, lágrimas rebasando el párpado, silencio. Otras veces es hablada, con palabras tan gastadas que suena como una sátira contarlas, pero dichas palabras pueden ser fatales en la situación real. A menudo, las dos partes utilizan la provocación de la culpa —«¿Crees que abuso de ti? Mira lo que me has hecho». Se convierte en una especie de escalada de acusaciones, una batalla en la que, para ganar, debe estar seguro de tener heridas más sangrientas que su pareja. Las personas pueden permanecer juntas indefinidamente en este juego vicioso de culpabilidades, pero el precio es la desesperación cada vez más profunda.

5. Control a través de los celos: Es rara la persona que no siente celos. Nuestra vulnerabilidad hacia los celos se basa en dos miedos. Uno es el miedo de perder a la otra persona y estopuede ser una amenaza terrible para muchas de nuestras necesidades, incluyendo las del Hambre de cariño en las que las posibilidades de esta pérdida pueden resultar catastróficas. El segundo miedo es que si nuestra pareja tiene relaciones con otra persona significará que no somos bueno». Podemos creer fácilmente que nuestro rival es mejor que nosotros -más atractivo, seductor y digno- cuando, realmente, si no sufriéramos con las comparaciones, ¿por qué debería nuestra pareja estar interesada en esta otra persona? Los viejos sentimientos de incapacidad y de tempranas e infelices rivalidades pueden anteponerse. En consecuencia, estimular los celos puede constituir una manipulación poderosa pero peligrosa en una relación amorosa. Es peligrosa porque despierta sentimientos directamente opuestos a los que hacen una buena relación sentimental: en vez de confianza, hay desconfianza; en vez de ternura, hay rabia; en vez de amistad, hay rencor; en vez de serenidad, hay confusión. Los juegos menores de celos pueden ser bastante inofensivos e incluso pueden enriquecer la sexualidad en la situación debido a los resultados estimulantes de lo que los sexólogos llaman el «efecto barrera». Pero puede
haber consecuencias desastrosas cuando esta maniobra despierta más sentimientos negativos de los que la gente implicada puede manejar (incluso llevando a «crímenes pasionales») o cuando se utiliza para aferrarse a alguien que quiere marcharse.

¿Cómo acabar con la falsedad?

Una cosa que todas estas Maniobras que mantienen el vínculo tienen en común es su falsedad. Ya se ejerza el control a través del poder, la debilidad, el servilismo, la culpa o los celos, se excluyen de la relación la autenticidad y
la honestidad. Si usted está utilizando dichos elementos, podría estar manteniendo a alguien en la relación con usted que no quiere estarlo y que no le ama. ¿Es esto realmente lo que quiere? Si alguien está utilizando estas maniobras con usted, sus propios puntos vulnerables están siendo explotados para evitar que sea usted mismo y que sepa lo que quiere de la relación. Hay muchos motivos para que usted recupere el control del niño hambriento de cariño dentro de usted que, a través de dichas manipulaciones o continuando con las manipulaciones de su pareja, conserve su vínculo adictivo intacto.

¿DEBERÍA ACABAR CON LA RELACIÓN?

Decidir si romper o no la relación implica factores que son emocionalmente poderosos, muy complejos y totalmente subjetivos. Normalmente no hay nada «mejor» que pueda hacerse y que se defina claramente o se identifique con facilidad. Mientras trata de decidirse, es posible que se sienta atrapado entre dos peligros opuestos pero igualmente
destructivos. Uno es el peligro inherente al escoger permanecer en una relación infeliz, poco saludable y restrictiva. Ya hemos discutido este peligro con más detalle. Pero también debe reconocerse que puede provocar mucho
daño tanto a su compañero como a usted mismo eligiendo acabar una relación impulsiva o prematuramente porque ha encontrado fallos decepcionantes en la relación que no satisfacen sus expectativas, expectativas que pueden haber
sido poco realistas al principio. Estos peligros opuestos convierten el proceso de decisión de si acabar una relación en algo que debe hacerse con mucha paciencia, búsqueda espiritual y honestidad -y sopesando juiciosamente todos los aspectos prácticos y emocionales involucrados. Hay dos cuestiones especialmente importantes que debe tener en cuenta para analizar lo más objetivamente posible antes de decidir cómo continuar con la relación:

1. ¿Los beneficios que derivan de esta relación superan los costes o viceversa?

No importa lo buena que sea una relación, siempre supone unos costes — incluso si el coste sólo es la pérdida de algunos grados de libertad que siempre deben acompañar a una relación. Y no importa lo mala que sea una relación, siempre se derivan algunos beneficios. Básicamente, la cuestión de si es mejor que usted permanezca en la relación o deje a su compañero depende de su evaluación de si los beneficios de estar con él desequilibran enormemente los costes o si el precio que paga es demasiado alto por los aspectos positivos que se derivan.
Un análisis de costes y beneficios de algo tan complejo y humano como una relación amorosa sólo puede servir como una directriz, como una estructura para ayudarle a examinar la relación y los grados variables y niveles de gratificación e insatisfacción. Complicar más el proceso de toma de decisiones, incluso si dicho análisis muestra un fuerte peso hacia la infelicidad, no significa necesariamente que acabarla sería lo mejor que se podría hacer. También tendrá que determinar si dicha infelicidad es el resultado del fracaso de la relación hacia satisfacer sus expectativas legítimas de una relación amorosa o si su baremo de las frustraciones comunes de una interacción íntima es demasiado bajo. Y tendrá que cuestionarse si sus expectativas de que la otra persona siempre satisfaga sus necesidades son
demasiado altas o su tendencia a acabar algo cuando se convierte en difícil o inconveniente es demasiado alta.

2. ¿Mis necesidades narcisistas e infantiles y expectativas me empujan a romper la relación por los motivos negativos?

Estamos viviendo en lo que se ha llamado la era del narcisismo. Como reacción a generaciones de subordinación sofocante de inclinaciones personales a estructuras prescritas, tales como expectativas de papeles maritales y de familia, ha habido una tormenta de justa autoafirmación. Gran parte de ésta ha sido un saludable contrapunto a las viejas y a menudo irracionales y destructivas limitaciones. Nos ha permitido disfrutar de más libertad y nos ha permitido ver un horizonte más amplio. Pero también ha originado sus propios problemas. El significado de la
autorrealización,20 un concepto valioso que nos incita a perseguir el cumplimiento de nuestras capacidades de ser personas creativas, conscientes y cariñosas, a menudo se ha transformado en un egoísmo limitado y egocéntrico. El hombre ha distorsionado el culto del yo. «Su máxima, ‘si te apetece, hazlo’, sugiere un rechazo de asuntos legítimos de conciencia y preocupación por los demás. Los valores humanos que tienen que ver con lo que es moral o ético o incluso simplemente decente se consideran irrelevantes y representativos de fuerzas tempranas represivas en la vida de un individuo… En realidad, ‘hacer la suya’, otra máxima de los que predican y practican el culto del yo, a veces implica que la otra persona no cuenta. Puesto que hemos visto que muchas veces estamos gobernados y controlados por sentimientos poderosos del Hambre de cariño, es importante que observemos que hay otro aspecto de esos sentimientos infantiles tras el simple deseo de vincularse y colgarse. El niño quiere vincularse a la persona maternal perfecta que le hace sentir bien todo el tiempo y se enfada cuando dicha persona no es perfecta y no satisface perfectamente sus necesidades. La aceptación actual social creciente de la ruptura de las relaciones puede proporcionar a ese niño pequeño dentro de nosotros permiso para salir, hacer peticiones, dominar y, como un niño excéntrico, destrozar un juguete o relación que momentáneamente nos desagrada.

Una relación íntima, ya sea matrimonial o de otro tipo, no es, algo que debiera acabarse caprichosamente, y nunca acaba sin una pérdida, real. Pero, a veces, no solamente debido a la frustración de las necesidades del niño que queda en usted sino como consecuencia de un maduro respeto hacia sí mismo, es necesario decir: «Es suficiente. No deseo continuar en esta relación». ¿Cómo puede saber si está motivado por razones que surgen de sus necesidades legítimas de adulto o por las quejas insistentes del niño en usted que está buscando el Cariño perfecto? Suele ser difícil de saber. A veces las necesidades del Hambre de cariño y sus necesidades maduras son muy similares. A veces, sus necesidades adultas pueden enmascarar y racionalizar los dictados latentes del niño en busca de cariño.

Contrastemos las necesidades del niño del que hemos hablado con lo que le gustaría a la parte madura de usted de una relación íntima. Pero primero, ¿a qué me refiero exactamente cuando digo la parte madura adulta de usted? Se trata de esa parte de usted que sabe que es capaz de permanecer libremente y capaz de mantenerse con efectividad en el mundo. Es la parte de usted que sabe que usted existe como una entidad separada y única con una considerable capacidad de definir su vida y cuyo valor no depende de ninguna persona enespecial. Expresado de esta manera, su yo maduro parece bastante autosuficiente, incluso independiente. Entonces, ¿qué desearía o necesitaría la parte, adulta de usted de una relación íntima? La respuesta es mucho. Tendría que ser mucho para que estuviera dispuesto a renunciar a tanta libertad y asumir tantas obligaciones incómodas. El adulto maduro quiere tener la oportunidad de crecer, de desarrollar nuevos aspectos de sí mismo, de descubrir nuevas fuerzas y lograr un sentimiento de felicidad mayor a través de un compromiso más íntimo con otra persona.

RUPTURA DE LA ADICCIÓN.

Al decidir si hay que acabar con un matrimonio, debe abordarse el nivel de las Consideraciones prácticas de manera efectiva. El desbaratamiento de la vida de todos es real. Si se tienen niños, éstos se desconcertarán, seguramente se
asustarán, y será necesaria una ponderación sensible para poner en una balanza estos daños y el daño causado por su vida continuada en una situación en la que al menos uno de los progenitores es lo suficientemente infeliz como para querer salir de ella. Hay que tener en cuenta muchos factores: su edad, el ambiente general que reine en el hogar, la relación que cada uno de los progenitores tiene con ellos, y las diferentes soluciones a las que se puede llegar. Algunas de las preocupaciones -la preocupación del padre que tiene la custodia por llevar toda la carga, la preocupación del otro progenitor por perder una relación más íntima con los niños, el miedo del iniciador de la
separación a ser culpado y odiado por los niños- pueden aliviarse mediante un acuerdo de custodia flexible. Desde luego, ello precisa de una cierta cantidad de buena voluntad, racionalidad, y del predominio de la preocupación por los niños en ambos progenitores. Así que es preciso preguntarse si creemos que seremos capaces de tomar con nuestro cónyuge decisiones basadas en el mejor interés de los niños. Para cada persona, la respuesta a estas preguntas será
diferente. Pero podemos hacer una generalización: puesto que los efectos perturbadores de la separación en los niños son reales, lo mejor que se puede hacer es buscar maneras reales de compensarlos, en lugar de encoger los hombros como si no hubiera soluciones posibles, o de simplemente tirar hacia adelante ciegamente y sin cuidado. Del mismo modo, a menos que la familia sea rica, la realidad es que habrá probablemente una disminución en el nivel
de vida de todos. Así que, además de otras consideraciones, es preciso pensar, lo más racionalmente posible, en las maneras de reducir gastos y aumentar los ingresos.

Creencias:
El matrimonio es para siempre.
El amor es para siempre.
El matrimonio es un compromiso humano profundo y eterno.
No debo hacerle daño rompiendo este compromiso, pase lo que pase.
El matrimonio es un sacramento, una promesa hecha a Dios.
Siempre se puede arreglar si uno lo intenta lo suficiente.
Romper un matrimonio es un profundo fracaso personal y refleja debilidad.
Es mejor seguir en un matrimonio malo que romperlo.
Romper un matrimonio es tan destructivo para los niños que es menos dañino para ellos seguir juntos, a pesar de los problemas, que destruir su hogar base.
Debes evitar hacer daño a tus padres, y acabar con tu matrimonio les hará mucho daño.
Acabar con los matrimonios es una amenaza básica al tejido y al orden social.

No todas las Creencias se sitúan en el lado de oposición a la separación. Algunas, de hecho, pueden empujar al final del matrimonio de una manera demasiado fácil:
Cuando uno ya no se siente bien dentro del matrimonio, es masoquista y no tiene ningún sentido permanecer en él.
Un matrimonio no es un compromiso para toda la vida, sino que es bueno mientras te da fácilmente lo que quieres.
Es triste que otros, como tu cónyuge o los niños, sean heridos por la ruptura, pero es la vida, y tienen que aprender a aceptarlo.

Estas son algunas Creencias narcisistas sobre el matrimonio, y, en una decisión en que nuestra vida y las vidas de los demás pueden sufrir tal perturbación, en que puede hacerse tanto daño, es importante enfrentarse al corazón infantil y egocéntrico de nuestras Creencias. Pero entonces, ¿acaso no existen Creencias a las que una persona pueda
agarrarse, que partan de un nivel adulto y que apoyen su deseo de acabar con el matrimonio? Las hay, y hay muchas personas que las mantienen:
El matrimonio no es un cautiverio y no estoy comprometido a seguir en él a toda costa.
El matrimonio me compromete a hacer un esfuerzo doloroso y valiente para solucionar las dificultades que hay en él, pero puede que no sea capaz de conseguirlo.
Si, después de un esfuerzo largo y sincero, el matrimonio es aún una fuente de sufrimiento y va en contra de mi desarrollo como persona, probablemente sea mejor que acabe con él.
Es mejor romper un matrimonio que vivir en el odio creciente la rabia, el miedo, la insatisfacción o la depresión.
Al decidir romper mi matrimonio, el daño que puedo causar a los otros es una consideración importante, pero no la primordial.
Si rompo mi matrimonio, asumiré la responsabilidad de proteger a los otros, tanto como sea posible, del daño que puedan sufrir a causa de mi acción.
Es posible que acabar mi matrimonio sea lo mejor para todos los implicados.

Al tratar con sus propias Creencias, le ayudará, en primer lugar, definirlas claramente y determinar cómo influyen en su decisión sobre su matrimonio. Y entonces puede ser importante enfrentarse a su sistema de Creencias, ya que es
posible que haya sido implantado en usted hace tanto tiempo, y puede que dé sus máximas tan por sentado, que nunca las haya sometido a un examen crítico.

¿De dónde vienen estas creencias? ¿De mis padres? ¿De mi religión? ¿De mi educación? ¿De mi intuición? ¿Aún creo en ello? ¿Tienen sentido para mí ahora, si tengo en cuenta quién soy hoy y lo que he aprendido sobre la vida desde que
adquirí estas Creencias? ¿No hay excepciones, circunstancias atenuantes en la aplicación de esta Creencia? ¿Quiero que este sistema de Creencias sustituya a mi juicio y conocimiento acumulado?

TÉCNICAS PARA ROMPER LA ADICCIÓN: LA UTILIZACIÓN DE LA ESCRITURA.

Para algunas personas, reconocer que los sentimientos del pasado les empujan a pegarse a una relación negativa es suficiente para permitirles tomar pasos decisivos para acabar con ella. Pero, para la mayoría de las personas,
esta conciencia no es suficiente. Puede acercarlos al poner su dilema en un nuevo marco, pero aún se sienten atrapados y desconcertados sobre cómo usar este nuevo conocimiento para acabar con el lazo no querido. En este capítulo y en los dos próximos, desarrollaremos en detalle algunas técnicas que se pueden usar para acabar con su adicción a una persona.

Estas técnicas no deben confundirse con las tareas centrales en las que hay que trabajar y alcanzar en este proceso. Es la diferencia entre medios y fines. Hay tres tareas principales que llevan al objetivo general de abandonar
una relación una vez que ha decidido que debe hacerlo:
1. Reconocer y liberarse de sus sentimientos particulares de Hambre de cariño (adictivo) que le impiden dejar la relación
2. Reconocer y poner fin a los procesos mentales de autoengaño específicos que le mantienen inmóvil
3. Mantener su sentido de identidad y propia valoración sin la Persona Fetiche del cariño.

Todas aquellas técnicas que ayuden a llevar a cabo estas tareas pueden ser útiles. Muchas han sido inventadas por mis pacientes, y es posible que usted también quiera innovar, diseñar métodos a medida que serán especialmente útiles para usted. No hay nada malo en los «truquillos», siempre y cuando le acerquen a su objetivo y no tengan efectos secundarios, especialmente dañinos. El uso de técnicas de escritura especialmente diseñadas puede ser particularmente útil.

1. Un registro de la relación. Algunas personas escriben diarios regularmente. La mayor parte de la gente los escribe en algún momento de su infancia o adolescencia, quizás con gran dedicación, pero poco a poco lo van haciendo de forma más espaciada hasta dejar de hacerlo. Pero si usted se encuentra en una relación turbadora, le animo encarecidamente a que escriba su tipo particular de diario -un registro de la relación. Haga un seguimiento de los acontecimientos en su relación, pero, sobre todo, y de la manera más honesta posible, escriba acerca de sus sentimientos sobre los contactos con su pareja.

Las razones por las que esto puede ser extraordinariamente útil son: a) le obliga a darse cuenta de lo que sucede y cómo se siente usted por ello; b).puede ayudarle a mirar atrás y ver la forma de 1a relación, lo que realmente
ha sido y cómo lo ha sentido, cuáles han sido sus patrones a lo largo del tiempo; y c) puede refrenar su tendencia a distorsionar la relación ya sea dándole la vuelta a los hechos, repintando sus sentimientos y olvidando lo desagradable (que puede ser borrado por su Hambre de cariño) o lo agradable (que puede ser borrado por su enfado).
Si usted no ha mantenido un registro de la relación y está a punto de acabar una relación o está confuso porque la ha acabado, no es demasiado tarde para hacerlo de memoria. No será tan detallado como cuando se hace «en el momento», y puede estar algo distorsionado, pero aún vale la pena hacerlo si se compromete consigo mismo a ser lo más honrado posible. Utilice las herramientas que tenga a su disposición para la reconstrucción -fotos, amigos, recuerdos- e intente recordar los sentimientos que tuvo respecto a un incidente concreto. Intente dar forma y detalle a la manera indefinida en que ahora experimenta la relación para poder comprender exactamente por qué quiso acabar con ella. Sáquelo y léalo cuando el sentimiento de añoranza de aquella persona sea tan grande que se sienta tentado a valorarle excesivamente o a olvidar la cara desagradable.

2 Encontrar los patrones. Puede ayudarle a abrir los ojos ver si hay un patrón en las personas con las que ha tendido a establecer relaciones y en los tipos de relaciones que ha mantenido. Así, a menos que su pareja actual sea la única
que haya tenido, le sugiero que haga una revisión de relaciones. Primero, haga una lista de las personas con las que ha mantenido un lazo romántico, yendo lo más atrás que pueda. Entonces establezca los atributos físicos de cada una de ellas -altura, construcción, color de pelo, movimiento, voz, atracción general, etc. Puede que haya un patrón, porque la mayoría de la gente tiene preferencias. La cuestión es si estas preferencias físicas han sido tan fuertes
que le han impedido ver fielmente las otras características de la persona. Después de anotar los Atributos Físicos, escriba las Características de Personalidad cada persona de la lista. ¿Cuál cree usted que es la característica
más destacada de su personalidad?

3. Notas a uno mismo. Escribir notas le era más espontáneo que el registro sugerido que mantuviera durante el síndrome de abstinencia y pudo usarlo de muchas otras maneras además de mantener una perspectiva temporal. Así
que se escribía notas, se las enviaba, las sacaba del buzón al llegar a casa por la noche, y encontraba cosas como: «¡Hola! Bienvenida a casa. Prepárate ese pollo con curry y pon buena música. Tú lo vales. Después, enfréntate a ese
montón de cartas y facturas que has estado retrasando». O bien, «Llama a las amigas esta noche y haced planes para el fin de semana. Entonces, disfruta del resto de la noche haciendo lo que quieras que sea divertido y agradable». Lo que todas esas notas tenían en común era que se trataba de formas de estimular la perspectiva, la memoria y el juicio del que los escribía cuando estas facultades estaban amenazadas por el agobio de una ola de necesidades y emociones de Hambre de cariño. Así, seguí trabajando con las notas, en busca de otras maneras de ayudar a las personas a estar en contacto con su yo más maduro cuando corrían el máximo peligro de ahogarse en la confusión infantil residual. Sea cual sea la manera en que usted utilice estas notas para mantenerse o recuperar su perspectiva, es un enfoque eficaz y de gran ayuda.

4. Crear conexiones Para liberarse a sí mismo de la tiranía de su Hambre de cariño puede ser útil ver claramente la conexión entre el niño que usted fue y los sentimientos que siente ahora. Antes, hablé sobre un hombre que descubrió
que el terror que sentía cuando pensaba en acabar con una relación destructiva, tenía raíces profundas. Le ayudaría a usted entrar en conexión con sus cintas internas de memoria del niño que fue. Escriba todo sentimiento negativo que se desencadena al prever o al romper una relación negativa, ya sea su terror a la soledad y el abandono, necesidad agobian te, añoranza, incapacidad, inseguridad, culpa, o lo que sea. Entonces, para cada sentimiento, piense y
escriba lo que pueda recordar de las más tempranas veces que se sintió de esta manera. ¿Qué sucedía? ¿Por qué se sentía así? ¿Qué hay en la situación actual suficientemente similar para desencadenar esos viejos sentimientos? ¿Es
realmente válida y apropiada la manera en que está reaccionando ahora? Sienta las conexiones, sea compasivo, comprensivo y apoye al niñito que una vez fue; él tenía todas las razones para sentirse de ese modo. Pero probablemente descubrirá que usted, como adulto, no tiene una sola buena razón para sentirse como se sintió entonces. Y esto puede ser muy liberador.

TÉCNICAS PARA ROMPER LA ADICCIÓN:

UNA RED DE APOYO. Es especialmente difícil romper una relación importante solo. La naturaleza esencial de romper una relación íntima, sobre todo cuando se sufre de adicción, despierta sentimientos tan básicos, tan terribles y dolorosos que pueden paralizar su voluntad y provocar que se aferre compulsivamente, incluso desesperadamente, a la relación que está intentando romper. En algunas situaciones, es probable que precise de ayuda por parte de sus amigos. En los momentos en los que está rompiendo una relación que le ha aportado sustento, los amigos pueden servir como una forma suplementaria de apoyo a la vida. Para algunas personas, un amigo en quien pueden contar es mejor que un grupo de amigos. Pero, para la mayoría de gente, tener un conjunto de amigos que estén de su parte y dispuestos a ayudarle tiene muchas ventajas. Algunos estarán siempre disponibles y otros no. Algunos le ofrecerán ternura y otros dureza;
con algunos podrá hablar de sus sentimientos más profundos y razones; otros le ayudarán a trivializar y a poner una pizca de humor; algunos tendrán un juicio objetivo en el que poder confiar, otros se pondrán «ciegamente» de su
lado o tendrán sus propios intereses creados. Todos son válidos, se complementarán y juntos formarán un entramado de manos amigas, hombros en que apoyarse, duros oponentes, brújulas orientadoras y lugares de satisfacción de su ego que pueden constituir la base para la ruptura de su adicción. El valor de esta estructura es tan grande que tenerla o no tenerla, no debería ser un asunto dejado al azar. Puede constituir una diferencia crucial en su éxito para acabar la relación. Tiene muchos usos específicos e incluso especializados, pero ignorar todo lo demás significa que cuando esté aterrorizado de sentirse solo en el universo puede darle la seguridad de que hay otras personas que se preocupan por usted. Y esta seguridad puede hacer que vuelva a conectarse con la red de la vida y consolidar su determinación de llevar a cabo y mantener la ruptura.
La formación de dicha red exige confianza. Si, en general, usted no ha sido una persona confiada, es posible que le parezca difícil confiar en la gente en un momento en el que se siente cada vez más vulnerable, pero puede utilizar la urgencia de la crisis de su vida para motivarle a correr el riesgo.

Los usos específicos de la amistad: Fundamentalmente los amigos simplemente están ahí para cuidarle y ayudarle
y esto es lo más importante. Pero hay algunas formas concretas mediante las cuales los amigos pueden ser útiles para romper una adicción:

1. Ayudándole a decidir si desea marcharse.
2 Ayudándole a recordar por qué quería acabar.
3. Reconstruyendo su identidad.
4. Apoyándole durante el síndrome de abstinencia.
5. Ayudándole a su reintegración.

Preparar a sus amigos para que le ayuden es casi tan importante como decidir los amigos a los que acudir para romper su adicción. Esto no significa que tenga que ser una preparación «formal», una guía de reglas e instrucciones, no
es necesario que sea más formal que su círculo. Pero significa que será importante que se comuniquen ciertas cosas:

1. Que está planeando romper su relación (y aquí quizás desee saber su opinión al respecto) y que espera que será algo difícil y doloroso.
2. Que la relación que está acabando es una adicción y que quizás se sienta deprimido, sienta pánico, confusión, desesperación y se sienta llevado a volverse a ligar a su persona adictiva.
3. Que lo que necesita (dependiendo de su evaluación de lo que determinado amigo le puede ofrecer).

Así que tiene que decidir lo que quiere pedir a sus amigos: ¿Podrías llamarme cada noche? ¿Puedo llamarte cuando lo necesite? ¿Puedo llamarte a medianoche? ¿Podríamos quedar algunas tardes después del trabajo? ¿Me recordarás por qué he acabado con esta relación si se me olvida? ¿Sabes de alguna fiesta o algo adonde pueda ir para no volverme loca? etc. Y tiene que otorgar a sus amigos el derecho de participar tanto o tan poco en su red de desenganche como se sientan cómodos para hacerlo.

OTROS ENFOQUES ÚTILES:

TÉCNICAS DE IDENTIDAD CENTRAL: Reparar el perjuicio infligido a las bases de su sentido del Ser, un perjuicio
que puede haber sucedido en los primeros tiempos de su vida es una tarea difícil, pero es la tarea más importante que puede llevar a cabo. Puede haber límites determinados por su historia previa, pero no es necesario que dichos límites eviten que descubra y refuerce sus sentimientos de integridad, efectividad y valor. Algunos ejercicios que podrán ayudarle a mantener el sentido de quién es y de su valor como persona individual:

Finalización de una frase.

Le pondrán en contacto con aspectos básicos de su Ser. Puede escribir uno o más finales para cada frase.

Soy
Lo más importante de mí es
Siempre
Me siento yo mismo cuando
Lo que más me gusta de una persona es
Seré
Me enfado cuando
Me siento muy feliz cuando
Creo en
Una cosa que quiero cumplir es
Lo que más me gusta de mí es
Odio cuando
Estaba
Cuando menos me siento yo mismo es cuando
Me siento muy débil cuando
Nunca
Cuando me enfado
En un día lluvioso me gusta
Me siento bien cuando recuerdo
Cuando estoy solo siento
Lo que más quiero es
Yo era el tipo de niño que
Una cosa que me gustaría cambiar de mí es
Me siento muy fuerte cuando
En un día bonito me gusta
Mi pasatiempo favorito es
Cuando estoy contento me gusta
Si mi relación con ______ acabara

Conciencia de cuerpo:

Cómo se siente usted respecto a sí mismo está relacionado de muchas formas con su sentido del tamaño, la forma y el funcionamiento de su cuerpo. Cualquier ejercicio que le ayude a concienciarse de su propio cuerpo -cómo es, cómo siente, cómo funciona, su impacto en los alrededores y el impacto del mundo en éste- puede intensificar sus sentimientos de que hay un centro que es inequívocamente suyo y que es parte de su única identidad.

Fantasías internas:

Hay un método, (Dr. Daniel Malamud) que puede ayudarle a ponerse en contacto con el sentimiento de una parte interna o centro de su ser y descubrir más sobre ello. Igual que con la respiración profunda, ponga el cuerpo en una posición cómoda y en estado relajado. Cuando se sienta relajado, fije su atención en algún objeto de la habitación -una silla, una lámpara, un cuadro- al que volverá tras su viaje fantástico. Mírelo. Grábelo en su mente. Este será su punto de referencia de la casa. Después, cierre los ojos e imagine que hay un lugar en usted que es su centro, un centro que es únicamente suyo, un centro de su ser, su conciencia, su energía y su sabiduría. Intente situarlo. ¿En qué
lugar de usted se encuentra? ¿Cómo es? Permítase mirar a esta zona interna durante un tiempo. Después imagine que esta zona interna, este centro, se llena de luz y se hace cada vez más visible. Cuanto más luminoso se hace, más claramente puede ver usted cómo es este centro. Y no solamente puede verlo sino que puede oír una canción surgiendo de éste. Una canción de energía pura. Escúchela. Hágase consciente de que esta canción procede de su cuerpo. Al cabo de un rato, podrá disminuir la canción, pero intente mantener la conciencia del centro de dónde proviene, cómo suena y cómo es. Aférrese a la conciencia de que lo que está escuchando y viendo es su único centro. Cuando tenga un sentido sólido de este centro, empiece a dejar que sus pensamientos vuelvan a la habitación en la que se encuentra. Empiece a imaginar el objeto que ha escogido como su punto de referencia de la casa. Después abra los ojos lentamente y mírelo, dígase que el viaje a su interior ha terminado, pero que se ha traído consigo el sentimiento de lo que es y que intentará conservarlo con usted. Estire el cuerpo e incorpórese
Este mensaje es que «usted tiene una identidad que es real, completa y exclusivamente suya». Puede tener sentimientos contrarios -que su identidad es débil, sombría o fragmentada-, pero estos sentimientos distorsionan el hecho de que es una persona íntegra y completa.

Conciencia de querer:

Tener un sentido de un interior sólido significa saber lo que quiere. Muchas personas tienen un sentido deficiente de lo que quieren y dependen de otras personas para que se lo digan. Incluso al escribir estas palabras me sorprende la paradoja: que otra persona tenga que decirme lo que quiero es una contradicción en palabras. Ser capaz de ponerse en contacto con lo que su ser quiere se convierte en un camino hacia el descubrimiento de su identidad. Esto no significa embarcarse en una vida de persecución hedonista e irresponsable de cada capricho o deseo, pero sí de reconocer su ser volitivo como una parte vital de usted, de modo que entonces pueda decidir, en el contexto de todo el cuadro, lo que es mejor para usted. Esto reforzará el sentido de su centro de modo que no necesitará estar vinculado a nadie más para «saber» lo que quiere. Y esto hará más fácil que rompa con esta otra persona si esto es lo que desea.

Detención del pensamiento y distracción:

La base de mi propio enfoque es que la adicción se detiene mejor pensando mucho en ella, reconociendo su naturaleza infantil y utilizando este reconocimiento para controlar el Hambre de cariño. Acortar este proceso con pautas de comportamiento se veía claramente como una solución demasiado fácil. Podría ayudar a una persona a romper su conexión con una persona especial, pero, si no aprendiera nada sobre sus raíces y su funcionamiento, ello le condenaría a seguir repitiendo el modelo con otros y quedarse sin nada más que unas muñecas adoloridas. Sigo creyendo que esta postura es totalmente válida -para conquistar la adicción debe realizar cambios profundos en su sentido del ser, en sus necesidades de cariño y en sus formas autodestructivas de lograr que estas necesidades se vean gratificadas.
Para ayudar en la detención del pensamiento, primero puede ser útil hacer una lista de las cosas más agradables en las que puede pensar y practicar imaginárselas con detalle. Después, cuando le invadan los pensamientos no deseados de su amante, además de gritar en voz alta o interiormente «Basta» o de «azotarse» con una banda de goma, en vez de esto, podrá concentrar sus pensamientos en la imagen agradable y, de este modo, distraerá su mente de su obsesión preocupante y vana.

Varios vínculos:

Quizás el golpe más fuerte que puede sentir una persona es cuando ha situado todas sus necesidades de intimidad, conexión, cuidado e identidad en una persona y entonces pierde a dicha persona. Esto no significa que no haya un valor especial en que haya un compromiso principal, una persona fundamental que comparta la vida, sino que tener una relación íntima con una persona a expensas de otros vínculos y compromisos, además de ser arriesgado, es muy restrictivo. Si tenemos diversas fuentes de gratificación de nuestras necesidades de amor, atención y estímulo, estaremos más seguros y seremos más independientes y libres para ser nosotros mismos. Esto no significa que todos nuestros vínculos tengan el mismo significado. No solamente es posible, sino que es altamente deseable, estar profundamente dedicado a su compañero fundamental y seguir teniendo mucha necesidad de conexión con amigos, parientes cercanos, colegas, compañeros de trabajo y otros.

Conexión con lo eterno:

Hay otra fuente de conexión que no implica a otras personas determinadas y que tiene algunas ventajas que no tienen los vínculos con las personas. Estoy introduciendo dos propuestas nuevas: (1) que no es realista no reconocer la posibilidad de que una relación sea transitoria y efímera y (2) que cuanto más arraiguemos algunas de nuestras necesidades de cariño en cosas más duraderas, incluso eternas, más sólida será la tierra en la que estamos en los cambios y avatares de la vida. Muchas personas encuentran fuerza, felicidad, respeto y temor y sentimiento por ser parte de algo más grande de los esplendores de la naturaleza y estas reacciones pueden recrear de forma satisfactoria parte de la experiencia de la fusión temprana.
Hay muchos caminos para sentir un vínculo con la eternidad. Para algunos, como mi amigo, puede ser experimentando la maravilla de paisajes imponentes o de soles interminables y vastos espacios del cosmos. Para otros, es su sentido de conexión con todas las cosas vivas. Para otros, es su sentido de parentesco con toda la humanidad. Y, para muchos, se funde con su concepto de un Ser Supremo, ya sea a través de una doctrina religiosa formal y ritual o a través de su propia conceptualización de un poder más alto.
Cuando alguien que ha acabado o perdido una relación amorosa puede sentir «No estoy solo porque Dios me ama», es posible que esté en contacto con algunas de sus experiencias más tempranas de ser amado y protegido. Cuando siente
«Soy una de las criaturas de Dios» o «Soy parte de un plan mayor», vuelve a experimentar algunos de los sentimientos infantiles de familia y se siente menos solo. No puede y no debería tratar de coartarse para creer en un «poder más alto» si no se lo cree ni encontrar alivio y satisfacción en la naturaleza o el cosmos de sus criaturas amigas si, en realidad, no le interesan mucho. Pero puede hacer el esfuerzo de abrirse a una amplia gama de fenómenos y experiencias que ampliarán sus límites y aumentarán sus puntos de conexión con fuentes potenciales de satisfacción de Hambre de cariño.
Quizás para usted, la fuente de gratificaciones de cariño menos efímeras y limitadas que una simple relación puede residir en un profundo y personalmente significativo compromiso con los valores que usted respeta y aprecia como el amor o la compasión o la búsqueda de conocimiento o de sabiduría o la mejoría de la suerte de su compañero. Sentirse
conectado a dichos valores puede hacer que se sienta menos aislado e insignificante. Dichos compromisos no solamente pueden satisfacer algunas de sus necesidades de cariño de forma socialmente constructiva sino que reducen su dependencia a las vicisitudes de cualquier relación para sentirse conectado, íntegro y valioso.
No puede forzarse a aceptar creencias y búsquedas que le parezcan artificiales solamente porque pueden hacer, como un placebo, que se sienta mejor. Pero es importante que se abra a una nueva conciencia: El hecho es que tiene un interior que sólo es suyo y que puede conocer mejor, desarrollar y cuidar, el hecho es que está tanto solo como acompañado —que tiene una conexión con la gente de su alrededor, su sociedad, el mundo, la cadena de la vida y el cosmos.

LA UTILIZACIÓN DE LA PSICOTERAPIA PARA ROMPER LA ADICCIÓN.

Es necesaria una psicoterapia cuando existe alguna de estas cuatro condiciones:

1. Cuando sabe que es terriblemente infeliz en la relación, pero no tiene claro si la relación costes/beneficios del precio que está pagando es demasiado elevado y no tiene claro si debería aceptarla tal como es, hacer más esfuerzos
para mejorarla o salir de ella.
2. Cuando ha llegado a la conclusión de que debería marcharse, sufre mucho quedándose, sabe que sería mejor que rompiera, ha intentado acabarla pero sigue en el mismo punto.
3. Cuando sospecha que se queda por motivos equivocados como la culpabilidad o el miedo terrible y la inseguridad acerca de estar libre y no ha sido capaz de superar el efecto paralizante de esos sentimientos mediante sus propios esfuerzos.
4. Si reconoce que entrar y permanecer en este tipo de relación es parte de un modelo repetido y autodestructivo que no ha podido cambiar.

¿HAY VIDA DESPUÉS DE LA ADICCIÓN?

Hay tres tipos de preguntas que se escuchan corrientemente de personas que están en proceso de romper su adicción a una persona:

1. ¿Lo superaré alguna vez? Aunque utilice mi fuerza de voluntad para acabarla, ¿podré apartarle realmente de mi vida?
2. Si la acabo, ¿soportaré estar solo? ¿Me sentiré alguna vez bien estando solo?
3. ¿Volveré a tener otra relación amorosa? ¿Y por qué debería ser mejor que lo que tengo ahora?

Estas preguntas plantean el tema de cómo será su vida cuando termine su relación con su pareja actual. La preocupación subyacente es si hay vida después de la adicción.

Reflexiones Finales:

Si encuentra que sus necesidades de cariño le han conducido a una relación perjudicial, la respuesta no es dejar de tener relaciones o intentar negar su Hambre de cariño. La respuesta es cambiar sus antiguos patrones autodestructivos de satisfacer su Hambre de cariño para reforzar formas de llenarlo. Esto exige que haga un esfuerzo consciente de formar relaciones en las que sus necesidades de cariño se gratifiquen mediante una interacción que apoye y sea fortalecedora más que destructiva y debilitante.

La adicción, inevitablemente, inexorablemente, aleja el amor. Y la apertura no adictiva para ver quién es la otra persona y respetar su independencia permite una implicación amorosa.

«Adicción significa crear exigencias apoyadas por la emoción en mi mente que dictan lo que mi compañero debería decir o hacer -significa ‘propiedad’.
El compromiso significa que elijo compartir la mayor parte de mi vida con mi amante y construir una realidad mutua juntos. La adicción significa que me siento inseguro sin alguien -quiero que él o ella me salven. Mi compromiso
me da la oportunidad de experimentar todas las cosas bonitas y agradables que una relación puede aportar a mi vida. También permite que carguemos juntos con las responsabilidades y problemas de la vida y desarrollemos una confianza mutua. La adicción…hace-que me imponga muchos modelos apoyados por la emoción de cómo debería ser mi compañero para que yo sea feliz».

(Tomado del Libro CÓMO ROMPER CON SU ADICCIÓN A UNA PERSONA de Howard Halpern).

Read Full Post »

Abuso Emocional

El abuso emocional es el maltrato psicológico que una persona ejerce sobre otra y que comprende actitudes, acciones y palabras: humillaciones, insultos, gestos de desaprobación, aislamiento, descalificación personal, o codependencia, entre otros.

Ocurre cuando se le niega a alguien su valor y se le hace ver que es inferior devaluando sus pensamientos y sentimientos. Sus ideas, sentimientos, personalidad y percepciones son rebajados y despreciados hasta que llega un punto en el que la víctima empieza a perder la perspectiva sobre sí misma y se destruye su sentido de la identidad personal. La víctima comienza a pensar que sus ideas, creencias, emociones, valores, metas, etc. efectivamente pueden ser inadecuados y erróneos y comienza a dudar de sí misma; y como habitualmente el maltratado le ha ido aislando poco a poco de los demás, no hay nadie que desmienta sus palabras y esas creencias.

Estudios realizados con mujeres maltratadas arrojan que tan sólo un 29 % de las víctimas de abuso emocional reconocen serlo. Hemos de partir de la idea de que para cualquiera resulta inconcebible que alguien que se supone que te quiere, te aprecia y valora, esté al mismo tiempo tratando de humillarte. Por eso no es tan extraño que tiendan a dar crédito a esas afirmaciones y creer que de verdad hay algo equivocado en ellas.

Existen muchas formas de este tipo de maltrato:

Cuando se utiliza un comportamiento ofensivo, se ridiculiza, se utilizan apodos peyorativos, se imita o infantiliza a la persona, se comete lo que se denomina Degradación. Con esta actitud se persigue disminuir su dignidad.

Cuando se provoca miedo extremo en la persona, poniéndole o amenazándole con ponerle en una situación o ambiente peligroso o incómodo, lo que se está cometiendo es una intimidación.

La reclusión también es una forma de abuso emocional y se refiere a limitar la libertad que una persona tiene para relacionarse de forma normal con los demás.

Entrenar a una persona para que acepte ideas o comportamientos ilegales o que van en contra del contexto cultural o social es someterla a corrupción, mientras que la explotación se basa en usar a una persona para obtener un beneficio.

La indiferencia emocional significa mostrarse indiferente hacia la víctima, no proveyéndoles de cuidados de una manera sensible, ignorando sus necesidades mentales y emocionales.

El abuso emocional encubierto se articula con miradas de desaprobación, de condescendencia, con comentarios despectivos o muecas de forma que cualquier pensamiento, sentimiento, preferencia o deseo que expresa la víctima es considerado inadecuado o negado de un modo indirecto.

El maltrato emocional deja huella muy profunda en nuestro interior, aunque no se manifieste con moratones y no sea tan evidente. No se ve pero se siente, y en realidad, los golpes recibidos en un maltrato físico también implican una humillación y rebajan a la persona.

El maltratador no se vale de su fuerza física sino que utiliza insultos, ofensas, amenazas, críticas destructivas, gritos, indiferencia, descalificaciones, agresiones, malos modales intencionados y desprecios que le hacen sentir con “el poder” en la relación. Muchas víctimas de maltrato tienden a pensar que si se comportan de “forma adecuada” su maltratador se sentirá satisfecho y todo irá bien entre ellos. Pero no existe una “forma adecuada” ya que el abuso no tiene nada que ver con la víctima, ni depende de lo que haga o deje de hacer, ni porque sea torpe o se comporte de un modo incorrecto…Tiene que ver única y exclusivamente con el maltratador y sus propios fantasmas, miedos, inseguridades y necesidad de control. El miedo del maltratador al abandono suele ser tan intenso como el que sufre su víctima, y reacciona ante ese miedo tratando de obtener un control total sobre ella.

El maltratador suele ser una persona inmadura y egoísta que considera que su víctima ha de atenerse a su voluntad en todo momento, a quien no le importan los deseos y sentimientos de su pareja porque sólo le importan los suyos propios. Percibe a la víctima como algo de su posesión, inferior a él y sometida a su dominio. Poseen muy bajos niveles de autoestima, puesto que necesita descalificar a los demás y hacerles sentir inferiores para ensalzarse ellos.

En contra de lo que se pueda pensar, las víctimas de abuso emocional no suelen ser personas débiles; la mayoría son personas fuertes, con gran capacidad de soportar el sufrimiento, cuya autoestima se ha ido debilitando objeto de la agresión y la frustración de un maltratador. Ni han hecho nada para merecerlo ni tampoco son “masoquistas”, ya que no disfrutan en absoluto de ser maltratadas.

Son muchas las razones por las que una persona establece una relación con un maltratador, entre ellas, la falta de información sobre la persona o su situación particular, pero sobre todo, por no haber vivenciado nunca una relación saludable. Si no se ha conocido otra forma de relacionarse se tenderá a creer que es normal lo que le está pasando.

Pero: ¿Qué mantiene a estas personas en una relación de este tipo?

La destrucción del sentido del yo que anteriormente hemos mencionado impide a estas personas alejarse de su maltratador. Se culpa a sí misma en vez de al maltratador, considera que hay algo defectuoso en ella y que es ella quien debe cambiar y no él.

Detrás de una víctima de abuso existe una historia de abuso emocional en su familia de origen. Alguien con una infancia sana y normal, que ha sabido lo que significar relacionarse de una forma sana, se da cuenta inmediatamente de que lo que está viviendo no es lo adecuado.

Quienes se han sentido solos y maltratados o abandonados durante su infancia ansían más que nadie esa conexión emocional de la que carecieron, de ahí que su miedo al abandono sea mayor que en otras personas, lo que les lleva a aferrarse a esa relación. Por otra parte, las víctimas se ven impulsadas de manera inconsciente en la edad adulta a entablar una relación con alguien tan abusivo como lo fue su padre o madre, ya que poseen ese patrón de conducta o modelo de cómo se comporta alguien que te quiere.

Otra razón puede ser que, una vez que su sentido del yo ha disminuido y dado que se encuentra aislada de otras personas, la víctima se apega con fuerza al maltratador en busca de amor, de validación, de reconocimiento, de ese gesto amable que le devuelva su identidad personal, que le diga que no es una persona tan inadecuada como está empezando a creer, sino alguien valioso y digna de amor y respeto. Esto es lo que se conoce como vínculo traumático.

Este es un nexo, un vínculo, basado en la dependencia que crea la erosión de la propia identidad. Como el maltratador de vez en cuando se permite momentos de cariño o complacencia, esos que tanto anhela la víctima, ésta se crea la esperanza de que a partir de ahora todo va a cambiar y de que todo irá bien. Lamentablemente eso nunca sucede, pues tras ese breve instante de conexión retorna el abuso. El vínculo traumático es similar al síndrome de Estocolmo, que es aquel que se produce cuando los secuestradores alternan entre la amabilidad hacia la víctima y el terror. Esto hace que los rehenes se vuelvan dependientes de sus captores tanto para sus necesidades emocionales como físicas.

¿Por qué cuesta terminar con una relación abusiva?

Existen diversas razones. Una de ellas es la inversión afectiva (sentimientos), social (expectativas sociales y personales), material (posesiones), que han hecho en esa relación. Los maltratadores suelen generar que sus víctimas dependan de ellos a nivel emocional o afectivo, económico, etc. Si terminaran esa relación perderían sus “privilegios”.

A lo anterior se suma el temor a lo desconocido, la falta de confianza en uno mismo, las dudas razonables que surgen tras reconocer que no hicimos una buena elección. El temor a fracasar nuevamente también nos frena a la hora de poner fin a una relación.

Por último, tomar la decisión de poner fin a una relación (del tipo que sea) conlleva la idea de “cargar con la culpa” de no haber continuado intentándolo, de no haber puesto lo suficiente de nuestra parte.

Las personas emocionalmente sanas ponen y aceptan límites, propios y ajenos. Poner límites, decir NO o decir BASTA, no nos convierte en peores personas y todos tenemos derecho a hacerlo sin necesidad de sentir culpa por ello.

La responsabilidad de que una relación, de cualquier tipo funcione correctamente es compartida por todos los que la integran. Si alguien no se siente valorado o respetado en una relación, tiene todo el derecho a terminar con ella.

Paloma Hornos

Artículo publicado en el numero 67 de la revista UH (España), edición de Enero de 2014

Read Full Post »

amar otra vez

Pelear la vida. A regañadientes, a las malas, con las uñas, como quieras, pero no hay otra opción. Puedes sentarte a llorar tu mala suerte, a lamentarte de la “injusta” soledad, a sentir lástima por tu aporreado yo y autocompadecerte. O por el contrario, puedes levantar cabeza y aplicar una dosis de racionalidad a tu desajustado corazón.

Por: Walter Riso

Si te dejó, si se fue como un soplo, si no le importaste, si te hizo a un lado con tanta facilidad, si no valoró lo que le diste, si apenas le dolió tu dolor, si decidió estar sin tu presencia, ¿no será, y lo digo solo como hipótesis, que no te merece?.

Y si te dejó porque ya no te ama, porque se le agotaron los besos, y hasta la más simple de las caricias se le convirtió en tortura, ¿no será, y lo digo solo como hipótesis, que ya no te ama?

¿Y no será, que si fue cruel o se le terminó el amor, ya no tiene sentido insistir en resolver lo que ya está resuelto? ¿No será que hay que quemar las naves, cerrar el capítulo y dirigir la atención a otra parte? No se trata de no sufrir, sino de darle al sufrimiento un giro y elaborar el duelo (resignarse a la pérdida). No preocuparse por lo que podría haber sido y no fue, sino por que es.

Lo curioso del despecho es que los que han sido abandonados, casi siempre terminan por autocastigarse: “Si la persona que amo no me quiere, no merezco el amor” o “Si la persona que dice quererme me deja, definitivamente no soy querible”. La consecuencia de esta manera de pensar es nefasta. El comportamiento se acopla a la distorsión y el sujeto intenta confirmar, mediante distintas sanciones, que no merece el amor. Veamos cuatro formas típicas de autocastigarse que utilizan los “abandonados”:

1. Estancamiento motivacional: “No merezco ser feliz, entonces elimino de mi vida todo lo que me produzca placer” (autocastigo motivacional)

2. Aislamiento afectivo: “No merezco a nadie que me quiera. Cuánto más me guste alguien, más lo alejo de mi lado” (autocastigo afectivo)

3. Reincidencia afectiva negativa: Buscar nuevas compañías similares a la persona que nos hizo o todavía nos hace sufrir (profecía autocastigante)

4. Promiscuidad autocastigadora: Entregarse al mejor postor, “prostituirse” socialmente o dejar que hagan de uno lo que quieran (autocastigo moral)

Me preguntó, ¿Y no será que de pronto no eres tan culpable como crees, y que no haya ni buenos ni malos, vencedores y vencidos?

Ahora que te dejó, hay que comenzar a vivir de otra manera. Retomar lo bueno que tenías olvidado y arrancar. Todos somos capaces de recuperarnos del fracaso afectivo. Al principio duele hasta el alma, pero al cabo de un tiempo, si eliminamos el autocastigo, la mente empieza reponerse.

Piensa en las pérdidas que has tenido anteriormente en tu vida, y cómo ahora, no te producen ni rasquiña. Es muy probable que dentro de un tiempo, esta última decepción, la que ahora estás padeciendo, quede reducida a un recuerdo insípido y descolorido.

Y mientras tanto, te toca sobrevivir. Evitar caer en los puntos a, b, c y d. Rodearte de amigos y amigas de verdad, porque la amistad cura. También puedes acceder a la vida espiritual que tenías abandonada, y no me refiero a encerrarte en un templo, sino revisar tu sentido de vida. Las crisis activan la autobservación y nos obligan a mirarnos desde una óptica nueva.

Siempre habrá alguien, testarudo y persistente, que nos quiera a pesar de todo. A esta hora, en algún lugar de la ciudad, hay una persona desconocida que aún no conoces, dispuesta a contagiarte de amor, que pronto entrará a tu vida. Es solo cuestión de tiempo.

Read Full Post »

Tenía 46 años cuando finalmente admití ante mí misma y ante alguien más que mi abuela siempre se las arreglaba para hacerme sentir culpable, enojada y controlada.

Anónimo

Podemos amar mucho a nuestra familia y preocuparnos por ella. Nuestros familiares pueden amarnos y preocuparse por nosotros. Pero interactuar con algunos miembros de la familia puede disparar verdaderamente nuestra codependencia, y a veces, lanzarnos a un profundo abismo de vergüenza, de rabia, de ira, de culpa y de impotencia.
Puede ser difícil lograr desapegarse, a nivel emocional, de ciertos miembros de la familia. Puede resultar difícil separar sus asuntos de los nuestros. Puede ser difícil adueñarnos de nuestra fuerza.
Difícil, pero no imposible. El primer paso es la aceptación y el estar conscientes, el reconocer
simplemente, sin culpa, nuestros sentimientos y pensamientos.
No tenemos que culpar a los miembros de nuestra familia.
No tenemos que culparnos ni avergonzarnos a nosotros mismos. La aceptación es la
meta, aceptación y libertad para escoger lo que queremos y necesitamos hacer para cuidar de nosotros mismos con esa persona.
Podemos liberarnos de los patrones del pasado.
Nos estamos recuperando.
La meta es el progreso.

Hoy, Poder Superior, ayúdame a ser paciente conmigo mismo mientras aprendo a aplicar las conductas de recuperación con los miembros de mi familia. Ayúdame a luchar hoy por estar consciente y lograr la aceptación.

Read Full Post »

El amor es una locura pasajera
que se cura con el matrimonio.
AMBROSE BIRCE

Amantes, dementes.
PLAUTO

Las estadísticas son contundentes: haciendo un promedio de datos de varias culturas, alrededor de la mitad de la gente tiene una relación oculta y le pone los cuernos a su pareja. Las relaciones prohibidas son especialmente adictivas, porque el placer que generan es muy concentrado y penetrante y, además, crea necesidad.

Independientemente de que estemos de acuerdo o no con las aventuras clandestinas, debemos reconocer que muchas de ellas acaban convirtiéndose en un Disney World personalizado, donde los implicados están más cerca de la fantasía que de la realidad. Los amantes crean su propio microcosmos y sus propias reglas de supervivencia: un mundo exclusivo para dos. En este contubernio amoroso, cada quien determina la existencia del otro y hasta le otorga significado. Una paciente me comentaba: «Sólo con estar con él unas horas, la semana se justifica y adquiere sentido… No verlo es sentirme incompleta, como si arrancaran una parte de mí…». Justificación existencial y
síndrome de abstinencia a la vez: nada que hacer. Unos cuantos encuentros le otorgan a lo cotidiano un tinte especial y se pasa de una realidad en blanco y negro a una en tecnicolor y tres dimensiones. De ahí la resistencia a salirse del enredo, no importa de dónde venga la presión en contra: nadie quiere perder el encanto de un amor que te
lleva al límite.

No obstante, pese a estar en una situación de felicidad expansiva, a veces los implicados, no contentos con el aquí y el ahora, pretenden legalizar dicho enredo y mantenerlo en el tiempo. ¿La estrategia? Formalizar el vínculo, salir del armario y mostrarse al mundo atrevida y dignamente. Del amor proscrito, al cuento de hadas:
«Nos amamos, viviremos juntos y construiremos una familia, con los míos, los tuyos y quizá los nuestros». Si estás metido o metida en un plan similar, te recomiendo que bajes un poco las revoluciones. No es para desanimarte, pero solamente un pequeño porcentaje de los amantes que se casan o se van a vivir juntos funciona. Despertar del
éxtasis, reestructurar la locura simpática que mantenía viva la relación tiene sus consecuencias y contraindicaciones. Es muy difícil «reglamentar» el amor pasional y que el hechizo no se rompa.

La «montaña rusa» emocional de los amantes incluye satisfacción sexual intensa, obnubilación, ternura, alegría, culpa, miedo y temeridad, encanto y desencanto, amor y desamor, dolor y alivio, risas y lágrimas, y muchas oscilaciones más. Los amantes son sacudidos por una vorágine de afectos y desafectos de todo tipo y de carácter
exponencial. Y son esta velocidad y variedad de sentimientos las que los atrapan. ¿Cómo encauzar esa energía fascinante y fuera de control para domesticarla y que no pierda su esencia vital?

«No quiero renunciar a esta felicidad»

Ése es el conflicto que te agobia: no quieres renunciar a la felicidad de tener un amante, pero, al mismo tiempo, pretendes desnaturalizarla, sacarla de su ecosistema y llevarla a casa. ¿Por qué te ocurre esto? La dinámica es más o menos como sigue:

Cuando el apego va echando raíces, las consignas iniciales de «disfrutarlo mientras dure» o «vivir el momento» van perdiendo fuerza, y a medida que la necesidad de estar juntos aumenta, el futuro hace su aparición. El argumento es una curiosa mezcla entre hedonismo y justicia cósmica. Los argumentos a favor son los siguientes: «¿Qué tiene
de malo irnos a vivir juntos?», «¿Es que no merecemos ser felices?», «¡No es una casualidad que nuestras vidas se hayan cruzado!». Obviamente, nadie «merece» ser infeliz, la cuestión está en saber si realmente se puede trasplantar la relación de amante a un matrimonio estable sin perder la vivacidad que nos hace felices.

Tres preguntas sobre las que cabe reflexionar: ¿cómo saber que tu decisión no está principalmente influida por el apego al placer?, ¿conoces suficientemente bien a tu amante o tu conocimiento se reduce a la efervescencia de un amor de laboratorio, aislado de las contaminaciones y tan despejado como los días de verano? y ¿qué felicidad buscas: una real, que te haga tener los pies en la tierra, o una sin más fundamento que las ganas de seguir?

«Quiero más, necesito más»

El efecto SPA de tener un amante (relación, masajes, caricias, orgasmos, bellas palabras, reducción del estrés, bloqueo de las preocupaciones por unas horas…) crea una profunda adicción. ¿Cómo pedirle a un amante que sea «objetivo» y razonable a la hora de tomar decisiones? Un hombre que estaba a punto de separarse para irse a
vivir con la amiga/amante defendió su decisión de la siguiente manera: «La pasión que siento es tal, que además de tener varias relaciones sexuales cada vez que nos vemos, me masturbo hasta tres veces al día pensando en ella… Con sólo oír su nombre tengo erecciones…». ¿Cómo pedir una pizca de racionalidad a alguien que está pensando
con los genitales? Su motivación no era otra que poseer a la mujer que deseaba el mayor tiempo posible.

En un matrimonio rutinario, sin ideales importantes, la presencia de un reemplazo o un complemento afectivo/sexual se convierte en una motivación básica e imprescindible. Como en cualquier adicción, el nivel de tolerancia del organismo a la sustancia (o a la persona) aumenta con el tiempo y necesitamos más cantidad de lo mismo
para lograr mantener la sensación aun nivel satisfactorio; sin embargo, no siempre somos capaces.

Una pareja de amantes tenía el siguiente ritual: unas tres veces por semana, ella iba a visitarlo al apartamento donde él vivía. Allí se encontraba con flores silvestres y una mesa muy bien puesta, sobre la que destacaban unos exóticos y delicados platos cocinados por el hombre, que era un excelente cocinero. Todo, además, amenizado por
una bella pieza de música clásica. Sobre un colchón en el suelo, el hombre tenía lista la ropa que ella debía ponerse para espolear la fantasía. Por la ventana se veían las montañas, todo olía a pino y los pájaros trinaban incesantemente como si festejaran la llegada de ella. En ese lugar, todo encajaba a la perfección. En realidad, la experiencia era lo más parecido a estar en el Olimpo entre los brazos de Zeus.

Las comparaciones son odiosas, pero ¿cómo no hacerlas? Mi paciente las hacía todo el tiempo y muy especialmente al bajar del Olimpo a su casa, donde la esperaba un marido que no era más que un simple mortal y que, para más inri, no cocinaba ni le gustaba oír música, no le compraba ropa y carecía de la más mínima fantasía. Del cielo
al purgatorio y, a veces, al infierno. En una consulta, ella suplicaba: «Le pido a Dios que me libere de mi matrimonio, pero pienso en mis hijos… No sé qué hacer… Bueno, sí sé qué hacer, quiero estar con mi amante, pero no tengo el valor… Cada día lo necesito y lo amo más… ¿En qué desembocará todo esto?». Tres veces por semana ya no eran suficientes, ni cuatro, ni cinco… La exigencia era la eternidad completa. Ella intentó en
varias ocasiones irse a vivir con aquel semidiós hecho hombre, pero nunca fue capaz.

Hoy lo recuerda como el gran amor de su vida y se siente mal con ella misma por no haber sido lo suficientemente valiente y haber tomado la decisión. Todavía lo echa de menos, su cuerpo no se ha resignado a la pérdida. Quisiera repetir.

Amantes, hasta que otro nos separe

Un buen día, te llega el coraje y tomas la decisión: «Reemplazaré a mi pareja por mi amante». ¿Y qué hay del ex, de los años de convivencia, de la historia construida? La respuesta suele ser indiferente al dolor: «No es mi problema, él verá cómo sobrevive, ella verá qué hace». ¿Y los hijos? «Pues se acostumbrarán y lo comprenderán:
¿por qué no?, si tanta gente lo hace…». En una consulta, ante la mirada atónita de sus hijos de ocho y nueve años, una paciente trataba de convencerlos sobre las «ventajas» de la separación: «Mamá va a vivir con otro hombre porque lo quiere con toda su alma. Esto es normal que ocurra entre los adultos… ¡Vosotros os quedaréis conmigo y tendréis un nuevo padre!, ¡ya veréis qué encanto de persona! ¡Os va a caer muy bien! De todas maneras seguiréis viendo a vuestro padre de verdad las veces que queráis. ¿No os parece maravilloso?». Al ver la seriedad de los niños y la mía, tratando de pescar lo «maravilloso» de semejante zafarrancho, intentó arreglar la cosa: «Bueno, mirad el lado bueno: ¡tendréis dos padres y dos casas!». Para un niño normal, la noticia de que tendrá un «nuevo padre» o una casa «extra» de fin de semana no es nada fenomenal, más bien se aproxima al trauma. No digo que uno no pueda separarse, pero hay que hacerlo bien.

Los amantes que se juntan pecan de una ingenuidad y un egocentrismo increíbles: creen que los demás deberían estar tan felices como ellos, como si la dicha tuviera que ser contagiosa. Pero lo que suele ocurrir en estos casos es que todo se desorganiza y vuela por los aires, simplemente porque no existe una forma quirúrgica, precisa y delimitada para reemplazar la pareja por el amante y dejar las cosas como si nada hubiera pasado. La gente afectada y herida por la decisión y los despechados no se cruzan de brazos: protestan, se deprimen y ponen a trabajar a sus abogados.
¿Es posible juntarse con el amante y sobrevivir al intento? Seis reflexiones para tener en cuenta

Empecemos por repetir lo siguiente: el «traspaso afectivo» no es nada fácil. Al principio tu motivación estará por los cielos, te pellizcarás para comprobar que la alegría que sientes no es un sueño, es una realidad de la que nadie podrá apearte. Sabes que habrá problemas de todo tipo, pero el amor te empuja y te sientes capaz de vencer
cualquier obstáculo que se interponga en tu camino. La creencia que te mueve es definitivamente triunfalista: «¡El amor no conoce límites!».

Veamos algunos de los costes, riesgos y consecuencias a los que posiblemente debas hacer frente para que calibres tus fuerzas de una manera adecuada y no sufras inútilmente. Quizá puedas estar en ese pequeño porcentaje que lo logra.

1. COSTES SOCIALES Y PÉRDIDAS AFECTIVAS
¿Estás dispuesta o dispuesto a las embestidas orquestadas por las buenas costumbres y la moral de turno? Es probable que alguna parte de la sociedad te recrimine y no vea con buenos ojos tu nueva relación. Incluso es de esperar que algunos «amigos» consideren que las relaciones de amantes deben permanecer ocultas y que es de mal gusto sacarlas a la luz. Tampoco faltará el familiar que te censure. Sentirás que tu alegría desbordante es una molestia para todos aquellos que desean que fracases, y no serán pocos. Debes estar preparado, pues lo que te viene encima no es de color de rosa. Hazte fuerte y prepárate a capear ataques de todo tipo, de tal modo que tu autoestima salga victoriosa del embate. En esto hay dos tipos de personas: las que por culpa o miedo al qué dirán se dan por vencidas, y las que se atrincheran en una coraza a prueba de críticas y siguen adelante. Si tienes claro lo que quieres, no te rindas.

2. LA BAJA EN LA PASIÓN
Aquí la cosa es más grave. No es lo mismo el encuentro secreto que la convivencia abierta. ¿Piensas que no afectará porque el amor es «infinito»? No estoy tan seguro. El estrés sostenido acaba con la mayoría de los grandes amores y con la libido sobrante. ¿Por qué el estrés? Porque entrarás de lleno en los problemas de la existencia
cotidiana. Tendrás que vértelas con una pareja con la que no tienes una historia de luchas y proyectos compartidos (antes estabais concentrados en los placeres) y, por lo tanto, deberéis empezar a enfrentaros hombro con hombro a la supervivencia. Las parejas estables, además de amarse y tratar de pasarlo bien, han de hacer frente a una
realidad que no es tan divertida, aunque no sea necesariamente incompatible con el amor. Los amantes no «sobreviven»: disfrutan.

Algunas personas me preguntan: pero ¿acaso no es el amor lo más importante? Mi respuesta es que el amor es una condición necesaria pero no suficiente para que la vida en pareja funcione de manera adecuada. Lo que sostengo es que para transformar el «amor pasional» y oculto de los amantes en un «amor de pareja estable» y abierto al
mundo hay que reestructurar la relación completa. Necesitas crear una nueva visión del mundo un poco menos fantástica y más realista, pero ¡lo que realmente deseas es traer el nirvana a casa y mantenerlo vivo! Quizá sea demasiado pedir.

3. LOS TUYOS, LOS MÍOS Y LOS QUE VENDRÁN
No quiero pecar de trágico, pero un montón de hijos mezclados, de distintas procedencias y generalmente incompatibles entre sí, sólo es agradable en la fantasía de alguien apegado al más rígido romanticismo. Lleva tiempo y desgaste acoplarse a los hijos de tu ex amante y que tu ex pareja vea con naturalidad que tus hijastros vivan con
sus hijos y que todos, además, acepten un embarazo inesperado. Dirás que es un retoño producto del amor y, por lo tanto, un regalo que hay que bendecir, a pesar de la confusión de madres/padres/hijos y sus respectivos acomodamientos. Ni que decir tiene las primeras comuniones, cumpleaños, graduaciones, futuros yernos y futuras nueras, poner reglas, revisar los deberes, ir al colegio… en fin, una maraña de todos contra todos, en el nombre del amor. ¿Realmente prefieres esto a aquellas tardes en el Edén? Te recuerdo, sólo a modo de reflexión, una frase de Schopenhauer, para que la revises en algún trasnoche amoroso: «En nuestro hemisferio monográfico, casarse es
perder la mitad de los derechos y duplicar los deberes». No sé si tiene razón, pero no está de más considerarlo.

4. TRES MOTIVOS DE DESERCIÓN DE LOS AMANTES Y EL REGRESO AL NIDO ORIGINAL
Aunque puede haber muchas causas que expliquen la deserción de los amantes tras el «rejunte», señalaré las tres más frecuentes. «Echo de menos la comodidad que tenía antes» Algunos enamorados tiran la toalla cuando empiezan a comparar las ventajas que tenían antes con las que tienen hoy. La comodidad goza de muchos adeptos. Una
paciente, que unos meses antes parecía poseer la entereza y la convicción de Juana de Arco, empezó con una pequeña molestia mental: «Antes, cuando estaba con mi marido, todo marchaba sobre ruedas. Tenía mi mundo organizado. Ahora la vida es más complicada porque ya no tengo esas comodidades: echo de menos la asistenta, el chófer, el contable, el abogado… Mi amante, perdón, mi pareja actual, no es tan pudiente económicamente como mi marido y me hevisto obligada atrabajar… Ya sé, ya sé lo que va a decirme: «Es una oportunidad para volver a ser productiva», blablablá… Pero la cuestión es que yo estaba bien sin trabajar. Mi esposo no era un adonis ni el mayor
de los genios, pero era soportable y a veces hasta adorable». ¿Amor de pacotilla? ¿Materialismo del malo? Vaya usted a saber, pero en mi experiencia, este «regreso al pasado para asegurar el futuro» es muy frecuente. Antes del año, mi paciente estaba otra vez en el purgatorio de su matrimonio anterior, encantada de la vida. Un hombre expresaba así sus dudas: «Dejé un piso de doscientos metros cuadrados y con vistas al mar por un apartamento diminuto en un primer piso donde los coches pasan rozando mi ventana…». Cuando alguien se dice «Antes vivía mejor», es
una mala señal. Y si el lamento se repite varias veces, hay que tener las maletas listas por si acaso. El problema es que, para muchos de los que quieren recuperar lo perdido, ya es tarde: el antiguo hogar está ocupado, el amor se ha evaporado y el rencor no ceja. El perdón no es una obligación, es una elección libre que maneja sus propios
tiempos. Si añoras la «buena vida» anterior, quizá el amor ya no sea suficiente, quizá estés retrocediendo. Pregúntate qué hace tu ex pareja, nunca se sabe.

Nostalgias inesperadas

Ocurre en ocasiones que, pasado el furor de los primeros meses de convivencia, un virus del cual no tenemos muchos datos pone a funcionar el corazón en retroceso. De pronto, cuando todo parece que anda bien, una indiscreta nostalgia comienza a incordiar. Al principio la apartas y piensas que es natural, pero con el paso del tiempo te
das cuenta de que va haciéndose más penetrante. Y te preguntas: «¿Cómo es posible? ¿Nostalgia a estas alturas? ¿Tal vez me he equivocado?». Empiezas a revisar el pasado y cuestionártelo todo. Si durante esos días te encuentras por casualidad con tu ex pareja, te fijarás en cosas que antes te pasaban totalmente inadvertidas: se ha dejado el pelo largo y le sienta bien, igual que el nuevo color; también ha perdido peso, lo que la rejuvenece… en fin, redescubrimiento y escaneo del peligroso. Para colmo, este tipo de nostalgia juega a dos bandas: magnifica lo bueno del ex y minimiza las supuestas ventajas que tiene el amante convertido en pareja. Estarás en un lío tremendo. Yo
lo llamo dolor marcha atrás: ¡estás pensando en dejar al amante para volver con tu ex!

Morir de amor en sentido inverso y a destiempo (es posible que nadie te crea, ya que hace unos meses hiciste todo lo contrario).

No quiero decir con esto que todas las nostalgias sobre el pasado afectivo tengan necesariamente un desenlace similar; no obstante, un número considerable de «nostálgicos arrepentidos» ponen el freno de mano y regresan a su casa con el rabo entre las piernas. Por la razón que sea —búsqueda de la comodidad o reaparición repentina
del amor anterior—, el arrepentimiento ronda con demasiada frecuencia a los amantes que se transforman en pareja. Si éste es tu caso, la mejor manera de hacerle frente es siendo honesto contigo mismo. ¿El ridículo? Qué importa, peor sería pasarte la vida maldiciendo el miedo que te impidió terminar con tu amante.

«¡Mi ex me necesita!»

No es poco común que ciertas personas mantengan un lazo compensatorio con la ex pareja y crean, consciente o inconscientemente, que aún deben mirar por ella. ¿Las causas?: lástima («No soporto que sufra»), responsabilidad moral («Es mi deber como ex») y especialmente culpa («Debo compensar el daño que le he hecho»). Cualquiera
de las tres pone a la pareja actual (el viejo amante transformado) con el vello de punta. Lo que arma más revuelo son las depresiones o los ataques de ansiedad del ex. He conocido casos en los que, entre el Prozac y el Rivotril, entre el apoyo moral y las buenas acciones, la flecha de Cupido se ha clavado por segunda vez en los implicados.
¡Otra vez! Pues sí, aunque parezca imposible, podemos enamorarnos dos veces de la misma persona, y uno de los motivos de esta curiosa reincidencia es el buen samaritano que llevamos dentro.

Un hombre me decía indignado: «¡Estoy harto! ¡Cada vez que se pone enfermo el ex, mi mujer corre en su ayuda! ¡Y, para colmo, el tipo se pasa la vida enfermo! ¿Será que todavía siente algo por él? ¡Prefiero que el otro se venga a vivir con nosotros… al menos lo tengo vigilado!» Obviamente, no es una buena idea un triángulo afectivo bajo el mismo techo y menos aún si uno de los vértices es precisamente el ex de la mujer de uno.

Estas relaciones de auxilio suelen funcionar como un círculo vicioso. En el caso de mi paciente, cada vez que el ex marido llamaba (porque sentía un «dolor en el pecho»), ella entraba en crisis y de inmediato corría en su ayuda, lo que reforzaba la supuesta enfermedad coronaria inexistente del señor. Cuando le pregunté a la señora por qué actuaba de ese modo, me respondió: «¡Es el padre de mis hijos!». Y el menor de sus hijos tenía veintitrés años… La pregunta es obvia: ¿por qué no iban a «salvarlo» sus hijos? En ocasiones, los ex se convierten en una especie de apéndice: no cumplen ninguna función, son incómodos y habría que extraerlos de raíz si se quiere tener una vida saludable y en paz.

5. PREGUNTAS QUE PUEDEN SERVIRTE DE GUÍA ANTES DE TOMAR LA
DECISIÓN

• ¿Amante o no amante? Pregúntate por qué necesitas un amante. La experiencia demuestra que si primero no resuelves lo que tienes con tu pareja, para bien o para mal, nunca tendrás claridad emocional ni sobre tu amante ni sobre tu pareja. La infidelidad es un mal paliativo, no conduce a nada bueno ni resuelve los problemas de fondo.
• ¿Hay algún riesgo de que te quedes sin amante y sin pareja? Sí lo hay. El riesgo de irte a vivir con tu amigo o amiga prematuramente estriba en que no puedas manejar ni la convivencia ni la separación. Quedarse solo o sola puede ser una buena opción, pero debe ser fruto de una decisión deseada y pensada, y no ser consecuencia de actuaciones impulsivas. Cabeza fría, aunque el corazón esté recalentado.
• ¿Conoces a tu amante lo suficiente para saber si sois compatibles para una vida de pareja? Suma las horas que has estado con él o con ella. Piensa qué situaciones has compartido y si te convencen. Pregúntate si necesitas más tiempo. Si lo único que tienes son hermosas anécdotas de cama, no tienes nada.
• ¿Es amor lo que sientes o has sido víctima de un huracán de grado 10 que te lleva y te trae como un títere? Antes de echarle sal al postre, antes de bajar del cielo y hacer que las pasiones aterricen a su nivel medio o medio/bajo, repasa las razones por las que sigues con él o ella. Medítalo seriamente, examina los atractivos, las sensaciones,
los deseos… y, después, enfría el ímpetu y la relación un poco, trata de comprender qué te llevó a ello y qué te mantiene allí. Intenta ser realista.
• ¿Puede construirse algo positivo donde se infligió tanto dolor a otros? Algunos dicen que no, que nada bueno surge de herir a otros, aunque sea en nombre del amor. El amor no lo justifica todo. Según los que sostienen y defienden este punto de vista, el amor se desvirtúa si necesita del engaño y la mentira para existir. Es sólo para que lo
pienses; no sé si tienen razón, pero vale la pena analizarlo.
• ¿Eres capaz de confiar en la fidelidad del que fue amante y ahora comparte tu vida? ¿Eres de los que piensa que si lo hizo una vez, aunque fuera contigo, podría volver a hacerlo? ¿Celos de que el amante o la amante tenga un amante? ¿De que el ex amante (ahora pareja) repita el amor prohibido con otra? Verdaderamente, pasar de cómplice a víctima es una paradoja que agobia y le quita el sueño a más de uno

EXTRAÍDO DEL LIBRO “MANUAL PARA NO MORIR DE AMOR” DE WALTER RISO

Read Full Post »

Older Posts »

A %d blogueros les gusta esto: